San Juan tiene uno de los desiertos más crudos sobre el que se pueda producir y sólo 0,5% de la superficie total de la provincia se cultiva en la actualidad. “Hasta hace cinco años atrás cultivábamos el 1%, pero el alto costo de la energía hizo que aquellas actividades electrointensivas hayan disminuido su superficie productiva, porque paralelamente estamos viviendo períodos de extrema sequía, y además histórica. Es decir, falta de nieve en la cordillera, que es el agua que usamos para regar”.
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