Con el 92% de la soja, 81% del maíz y 53% del trigo aún sin precio, y stocks globales en máximos de 5 años según el USDA, el margen del productor queda altamente expuesto. En un contexto de costos en alza —gasoil hasta 1,8 US$/l y fertilización +60 US$/ha—, no fijar precios puede convertir la rentabilidad en pérdida.