El episodio se registró en un local ubicado en la intersección de Illia y Jujuy y quedó registrado por las cámaras de seguridad. En las imágenes se observa cómo los asaltantes entraron encapuchados, con guantes y armas, se dispersaron dentro del comercio y comenzaron a sustraer distintos objetos.
Golpes, amenazas y un menor apuntado con un arma
Dentro del bodegón se encontraban el dueño, empleados y algunos clientes, quienes fueron empujados y obligados a tirarse al piso. Durante el robo, los delincuentes amenazaron a un menor de 11 años, al que le quitaron su teléfono celular, y golpearon con un arma a un repartidor, que terminó en el suelo.
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El asalto duró apenas unos minutos y los ladrones se llevaron dinero, celulares y pertenencias personales. Según se informó, diez minutos antes del ataque, otro delivery había sido robado y baleado en la zona, lo que refuerza la preocupación por la inseguridad en el barrio.
El relato del dueño del local
Sebastián, propietario del bodegón, contó cómo se desencadenó la violenta secuencia. “Un cliente pidió empanadas y las estaba esperando afuera en su camioneta Amarok. Ahí aparecen estos muchachos que le apuntan a él y al hijo de 11 años”, relató.
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Según explicó, el objetivo inicial de los delincuentes era robar el vehículo. “Aprovechan la situación y entran al local. Empezaron a robarle a los clientes y a tirar gente al piso”, señaló. También indicó que el repartidor fue quien sufrió los golpes más fuertes durante el asalto.
El comerciante expresó su conmoción por la situación vivida por el menor. “Ver al nene de 11 años tan nervioso fue lo peor. Le empezó a salir sangre de la nariz. Llamamos a una ambulancia que nunca llegó”, lamentó.
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El niño, además de atravesar un momento de extrema angustia, sufrió el robo de su celular. “Nos decía que lo había comprado juntando peso por peso y lloraba pidiéndole disculpas a los clientes”, contó el dueño.
La camioneta robada fue hallada a unas 20 cuadras del lugar, sin faltantes. Las víctimas sufrieron golpes leves y el robo de documentación y teléfonos, pero todas se encuentran fuera de peligro. El hecho generó fuerte preocupación entre los vecinos por la reiteración de episodios violentos en la zona.