Hace más de una década busca a su papá y una foto publicada por AIRE le devolvió la esperanza: "La cara es igual"
Gracias a una nota de AIRE, una mujer cree haber reconocido a su padre entre los rescatados del asilo clandestino de barrio Nuevo Horizonte, aunque los datos todavía no cierran. La historia
Aixa reconoció un fuerte parecido entre Marcelo Fermín Gómez y uno de los hombres encontrados en un geriátrico clandestino de Santa Fe
Después de más de una década sin noticias de su papá, Aixa volvió a ilusionarse al ver en una publicación de AIRE el rostro de un hombre que fue encontrado en un geriátrico clandestino de Santa Fe. Las huellas dactilares y una característica marca de una quemadura en el hombro podrían ser determinantes para confirmar o descartar su identidad.
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Hay búsquedas que no terminan con el paso del tiempo. Para Aixa, encontrar a su papá, Marcelo Fermín Gómez, se convirtió en una historia que lleva más de diez años atravesando su vida. Ahora, una imagen que se viralizó desde AIRE abrió una posibilidad inesperada: la de que el hombre que aparece en esa fotografía sea la persona que tanto tiempo lleva buscando.
La historia comenzó a tomar un nuevo impulso cuando una prima de Aixa, del lado de su padre, le envió una fotografía relacionada con la investigación sobre un geriátrico clandestino descubierto en Santa Fe. Aixa buscó la nota en redes sociales y encontró el testimonio de uno de los hombres alojados allí.
La semejanza física la impactó. "Es la cara igual a la de mi papá", contó en diálogo con Luis Mino en Ahora Vengo. Sin embargo, también dejó claro que todavía no puede afirmar que se trate de Marcelo.
La cara coincide, pero hay datos que no encajan
Aixa explicó que durante los últimos años recibió numerosas fotografías de personas en situación de calle o atravesando distintas circunstancias, pero ninguna había generado una identificación semejante.
Según recordó, su padre tenía dos rasgos muy particulares: la nariz y los ojos. Pero existe una diferencia fundamental. El hombre encontrado en el geriátrico dijo llamarse Héctor y tener 63 años. El padre de Aixa se llama Marcelo Fermín Gómez y, según explicó su hija, actualmente tendría 57 años. Por eso, la joven evita dar por confirmada una identidad que todavía debe ser comprobada.
Una cicatriz podría ser la clave
Entre las características que Aixa recuerda de su padre hay una que podría resultar determinante: una amplia cicatriz producto de una quemadura que le abarca uno de los hombros.
"Hasta que no se pueda constatar eso, yo no puedo asegurar que es mi papá", explicó. La joven ya tomó contacto con la Policía de Investigaciones de Santa Fe. Según contó, recibió dos llamados en los que le solicitaron información vinculada con la denuncia por búsqueda de paradero que había realizado en Mar del Plata.
También envió una fotografía de aquella denuncia y, de acuerdo con lo que le comunicaron, esos datos podrían servir para avanzar con el cotejo de huellas dactilares.
Hasta el momento, Aixa aseguró que no recibió nuevas novedades sobre el resultado de esa verificación.
Más de diez años sin saber qué pasó
Aixa dejó de tener contacto con su padre hace más de diez, casi doce años. Marcelo era oriundo de Buenos Aires, pero había formado su familia en Mar del Plata junto a su esposa y sus tres hijos.
La desaparición estuvo precedida por una situación familiar que, según relató su hija, lo afectó profundamente. Una persona muy cercana murió y él no pudo salvarla. Después de ese episodio comenzó a tener problemas con el consumo de alcohol y su situación personal se deterioró.
Aixa era todavía una niña cuando ocurrió todo. No llegaba a los 12 años y todavía iba a la escuela primaria. Su hermano mayor y su madre fueron quienes vivieron más de cerca el proceso. Incluso recordó haber visto a su padre regresar de tratamientos de rehabilitación en dos oportunidades.
Pero los intentos por ayudarlo no alcanzaron para evitar que la situación continuara deteriorándose. Desde entonces, la familia no volvió a tener contacto con él.
El último dato: votó en La Plata en 2017
Con el paso de los años, la familia intentó reconstruir el recorrido de Marcelo con la ayuda de otras personas.
Uno de los últimos datos que pudieron encontrar fue que votó en La Plata en 2017. Esa información abrió la posibilidad de que ya no se encontrara en la provincia de Buenos Aires.
Ahora, la aparición de un hombre con un parecido físico tan marcado en Santa Fe vuelve a poner aquella búsqueda en movimiento.
Una búsqueda que nació con la llegada de una nieta
Hay una razón especialmente íntima detrás de la decisión de Aixa de volver a buscar a su padre. La joven comenzó la búsqueda cuando se convirtió en mamá. Quería cerrar un ciclo de su propia historia, pero también quería tener la posibilidad de presentarle a su padre a su nieta.
"Si él estaba con vida poder presentar a su nieta, porque la realidad es que es algo que a mí me gustaría hacer", contó. Por ahora, todo está abierto. El parecido entre ambos rostros es, para Aixa, una señal fuerte. Pero las diferencias en los datos personales impiden confirmar que se trate de Marcelo.
Una huella dactilar, una cicatriz en un hombro y los datos que puedan surgir de la investigación podrían transformar una semejanza en una certeza.
Mientras tanto, Aixa espera. Después de más de una década sin respuestas, una fotografía que llegó desde Santa Fe le devolvió algo que parecía perdido: la posibilidad de encontrar a su papá y, quizás, darle finalmente ese abrazo que quedó pendiente.






