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Actualidad TiKTok | cárcel |

Transmitía en vivo por Tiktok desde la cárcel y mostró cómo los presos hacen extorsiones en tiempo real

Un joven realizaba un vivo en TikTok desde un penal cuando, de fondo, quedó registrada una llamada en la que se ejecutaba una estafa bajo la modalidad del “falso policía”.

Un joven identificado en redes como Nicolás.79 transmitía en vivo por TikTok desde el interior de una cárcel. Mientras hablaba con sus seguidores y se mostraba distendido frente a cámara, detrás suyo se escuchaba con claridad una conversación alarmante: un hombre llevaba adelante una extorsión telefónica paso a paso. El delito ocurría en tiempo real.

Crímenes en vivivo por Tiktok desde la cárcel

El audio expuso el funcionamiento de una modalidad que crece en Argentina: la extorsión con falso policía. Según se oye en la grabación, uno de los interlocutores simula ser un agente de comisaría, utiliza términos técnicos, menciona una supuesta denuncia penal y reproduce sonidos de radio policial para dotar de verosimilitud al engaño. El objetivo es generar miedo inmediato en la víctima.

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La maniobra suele comenzar en aplicaciones de citas, donde perfiles falsos establecen contacto y generan confianza. Luego aparece una acusación grave —como el supuesto intercambio de imágenes con un menor— y finalmente el llamado del “policía” que ofrece una salida: pagar dinero para frenar una causa inexistente.

“Si cortás, vamos a tu casa”, se escucha en el audio. La presión incluye amenazas sobre exponer la situación ante familiares y la promesa de “ayudar” a resolver el problema sin intervención judicial. Todo forma parte de un guion previamente ensayado.

Especialistas en ciberdelito y fuentes judiciales advierten desde hace tiempo que estas organizaciones funcionan como verdaderos centros de operaciones dentro de penales bonaerenses, utilizando teléfonos celulares para cometer delitos a distancia. Cada integrante cumple un rol específico: quien capta a la víctima, quien formula la acusación y quien coordina el cobro.

El caso recuerda investigaciones anteriores que revelaron estructuras similares operando desde cárceles y extorsionando a personas en todo el país. Entre los antecedentes más conmocionantes se encuentra el del soldado Rodrigo Gómez, de 21 años, quien atravesó una secuencia de amenazas bajo esta modalidad antes de quitarse la vida mientras prestaba servicio en la Quinta de Olivos.

Los investigadores insisten en una advertencia clave: ninguna comisaría exige dinero para frenar una causa ni resuelve delitos por teléfono. Tampoco se ordenan detenciones sin intervención judicial formal.

El problema, subrayan, es que el engaño no busca convencer desde la lógica, sino paralizar a la víctima a través del miedo.

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