Una cirugía "de rutina" que terminó en tragedia
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El hecho ocurrió en julio de 2024 en el Sanatorio Juan XXIII de General Roca. Valentín, de apenas 4 años, ingresó al quirófano por una operación de hernia diafragmática, una intervención considerada menor. Sin embargo, el pequeño sufrió una falta de oxígeno en el cerebro que le provocó muerte cerebral.
La investigación judicial fue lapidaria: el anestesista se distrajo con su teléfono celular en el momento en que debía monitorear los signos vitales del paciente. Las pericias confirmaron que el nene estuvo al menos diez minutos sin oxígeno ni presión arterial sin que el profesional se diera cuenta. Incluso, se acreditó que el médico llegó a salir del quirófano para buscar un cargador para su dispositivo.
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El relato de la familia es desgarrador. Tras una semana de agonía y diagnósticos confusos, los médicos le confirmaron a la madre que el daño era irreversible. "Mami, lo vamos a desconectar", fue la frase que marcó el final de Valentín, quien falleció en brazos de su mamá.
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Además de la pena de prisión y la inhabilitación, el juez Emilio Stadler impuso reglas de conducta estrictas para el condenado. Aunque la fiscalía y la querella pedían 10 años de inhabilitación, el fallo finalmente otorgó siete y medio, rechazando el pedido de la defensa de que el médico pudiera seguir trabajando con adultos.