Robo de una cápsula radiactiva en Rosario: un experto advierte sobre los peligros del Cesio-137 y revela una insólita hipótesis

El bioingeniero Luis Clementi analizó en AIRE el impacto de la alerta nacional. Explicó el daño de la radiación invisible en el cuerpo y sorprendió con una hipótesis: los delincuentes buscaban el plomo del contenedor para venderlo en el mercado negro.

La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) lanzó una alerta nacional tras confirmarse el robo de una cápsula de material radioactivo, conocido como Cesio-137, en un laboratorio de Rosario.

La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) lanzó una alerta nacional tras confirmarse el robo de una cápsula de material radioactivo, conocido como Cesio-137, en un laboratorio de Rosario.

La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) lanzó una alerta nacional tras confirmarse el robo de una cápsula de material radioactivo, conocido como Cesio-137, en un laboratorio acreditado de la ciudad de Rosario.

Para echar luz sobre un tema que genera profunda preocupación en la comunidad, el bioingeniero, doctor en Tecnología Química e investigador del Conicet, Luis Clementi, dialogó con Luis Mino en Ahora Vengo y explicó los verdaderos alcances del incidente, los peligros de la manipulación y su particular hipótesis sobre el móvil del robo.

¿Qué es el Cesio-137 y por qué es tan peligroso?

Clementi aclaró cómo está compuesto este elemento. "Es de conocimiento popular que todo el universo está formado por átomos básicamente y estos átomos son átomos de distintas características que nosotros denominamos elementos". Respecto a la sustancia robada, detalló: "El cesio particularmente existen 41 formas distintas del cesio y algunas de esas formas son lo que se denominan radiactivas, es decir que no les gusta estar en la situación que están y en algún momento transmutan a un elemento nuevo". En este caso, el átomo se transforma en berilio y emite partículas con muchísima energía.

En el ámbito de la medicina, esta radiación se aprovecha porque es extremadamente penetrante. Al respecto, el bioingeniero señaló: "Nos permite sacar, en el caso particular de la medicina, fotos internas del cuerpo que no podríamos hacer de otra forma" , además de ser clave en tratamientos oncológicos "para terapia de cáncer porque la radiación nosotros la podemos focalizar para atacar tumores sin tener que operar".

 Según la hipótesis del especialista, el delincuente común desconoce los riesgos y no buscaba llevarse el material radiactivo.

Según la hipótesis del especialista, el delincuente común desconoce los riesgos y no buscaba llevarse el material radiactivo.

Sin embargo, fuera de un entorno controlado, esa alta penetración representa su mayor peligro, agravado por el hecho de que la radiación es invisible. "Yo puedo darte una masa de cesio y vos la vas a tener en tu mano y vos no vas a ver absolutamente nada. Es un pedazo de mineral, es un metal. El problema es que en forma invisible está emitiendo estas partículas y esas partículas en el momento que son emitidas empiezan a dispersarse por todos lados y a chocar con lo que encuentran en el camino. Y si lo que encuentran en el camino es una persona, pueden alterar estructuras proteicas, pueden alterar ADN, pueden alterar el funcionamiento normal de las células".

Además, advirtió sobre la toxicidad química del elemento si se rompe su protección: "En la mayoría de los casos el cesio está en forma de sales que son solubles en agua. Entonces, si yo lo toco, la humedad de la piel hace que sea muy fácil que yo me administre sin darme cuenta el cesio, y el cesio tiene la particularidad de que compite en el cuerpo con el potasio".

El verdadero botín: una hipótesis terrenal

Ante la incógnita de por qué alguien arriesgaría su vida para robar un material tan peligroso, que además cuenta con un cartel grande y rojo con el símbolo universal de la radiactividad, Clementi compartió su propia interpretación de los hechos. Según la hipótesis del especialista, el delincuente común desconoce los riesgos y no buscaba llevarse el material radiactivo.

"No se están robando el cesio, se están robando el plomo", afirmó de manera directa. El tubo de plástico que contiene el gel se guarda dentro de un pesado blindaje de plomo diseñado para frenar la radiación. "Mi hipótesis es que lo que hicieron es ver que hay un montón de plomo ahí para vender, y con el precio que tiene el plomo hoy en el mercado quizás salieron a vender el plomo".

Por este motivo, el investigador remarcó que "el desconocimiento creo que es el peor enemigo". Al deshacerse del contenedor plástico para quedarse solo con el metal, el material radiactivo podría terminar abandonado en la vía pública. "Esta persona si no se lo guardó y lo descartó, lo está descartando en un lugar, capaz que termina en un volcadero y después va gente y revuelve y también lo agarra".

Niveles de riesgo y trazabilidad

Para llevar tranquilidad a la población, el investigador aclaró que esta cápsula no representa un peligro de contaminación masiva y es mucho menos riesgosa que otros incidentes históricos, como el ocurrido en Goiânia, Brasil, en 1987. La fuente robada en Rosario tiene casi 20 años de antigüedad, por lo que de la actividad de radiación inicial hoy debe estar decaída en un 30% o 40%.

Respecto al peligro inmediato para la salud, Clementi realizó un cálculo rápido de exposición: "Si vos estás a 1 metro de esa fuente, en dos o tres horas estás recibiendo la dosis de radiación que recibís con tres o cuatro radiografías de tórax, que no parece mucho, pero bueno, esta persona la robó y capaz que se la puso en el bolsillo". El riesgo crítico ocurriría si se destapa el frasco protector.

Finalmente, el especialista enfatizó que todo material radiactivo en el país cuenta con una estricta normativa de trazabilidad y que la ARN posee la información detallada de la muestra. "Tendría que haber una especie de DNI de esa cápsula para entender de qué se trata... Entiendo que por norma y por normativa debería estar trazado y se debería saber qué material era, en qué estado se encontraba, cuánto ha sido el decaimiento". Por esta razón, concluyó que las fuerzas de seguridad encargadas de la investigación deberán contar con personal e instrumental preparado para rastrear y manipular técnicamente el material a fin de recuperarlo de manera segura.

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