Racismo en Argentina: una discusión incómoda sobre poder, historia y desigualdad
El politólogo y activista afroargentino Federico Pita habló en Santa Siesta sobre las raíces históricas del racismo, su dimensión estructural y las dificultades para discutirlo en Argentina.
El politólogo y activista afroargentino Federico Pita habló en Santa Siesta sobre las raíces históricas del racismo, su dimensión estructural y las dificultades para discutirlo en Argentina.
Hablar de racismo en Argentina suele generar una reacción defensiva. Para el politólogo de la UBA y activista afroargentino Federico Pita, esa respuesta forma parte de una dificultad más profunda: la sociedad argentina todavía tiene problemas para reconocer y discutir el racismo como un fenómeno que excede las conductas individuales.
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En diálogo con Santa Siesta, el especialista planteó que el debate debe abordarse desde las relaciones de poder y las estructuras que históricamente definieron quiénes fueron considerados parte de la sociedad y quiénes quedaron relegados.
Pita cuestionó, en ese sentido, la idea de reducir el racismo a los insultos, las expresiones discriminatorias o las actitudes de determinadas personas. "El racismo es un fenómeno del poder", sostuvo, y explicó que se trata de una estructura que condiciona "las formas en las que nos miramos entre nosotros".
Para el politólogo, la lógica racista aparece cuando se establece que algunos grupos son superiores a otros o que determinadas personas representan la civilización mientras otras son consideradas inferiores.
Racismo en Argentina: las raíces históricas de una estructura
Para explicar esa dimensión estructural, Pita se remontó a la propia construcción histórica de la Argentina y señaló las ideas de Juan Bautista Alberdi y Domingo Faustino Sarmiento como parte de ese proceso. Según su interpretación, conceptos como "gobernar es poblar" y la oposición entre "civilización y barbarie" formaron parte de un proyecto que también estableció qué población se pretendía incorporar al país.
El politólogo también puso el foco en el artículo 25 de la Constitución Nacional, que establece que el Gobierno federal debe fomentar la inmigración europea. Para Pita, ese punto permite observar cómo determinadas concepciones sobre la población deseada quedaron incorporadas en la construcción institucional del país.
Su planteo también alcanzó a episodios como las denominadas Campañas del Desierto, que vinculó con una concepción del territorio argentino como un espacio vacío que debía ser ocupado. En esa mirada, sostuvo, la eliminación y el desplazamiento de poblaciones indígenas no pueden separarse de la discusión sobre las estructuras raciales que atravesaron la formación del Estado.
Del reconocimiento del problema al antirracismo
Pita diferenció además entre reconocer que existen expresiones racistas y comprender cómo funciona el racismo como estructura. Para el activista, limitar la respuesta a modificar el lenguaje o a promover determinadas formas de corrección política no alcanza si no se revisan las condiciones que producen y reproducen las desigualdades.
"El antirracismo es no solo aquel que reconoce el diagnóstico de que el racismo existe, sino que entiende que forma parte de las estructuras", explicó. Desde esa perspectiva, consideró que combatir el racismo implica también discutir las reglas y las instituciones que sostienen esas desigualdades.
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El entrevistado sostuvo que uno de los principales obstáculos para avanzar en esa discusión es justamente el silencio. En ese sentido, planteó que hablar del racismo, reconocer sus raíces y dejar de considerarlo un problema ajeno a la sociedad argentina son condiciones necesarias para poder modificar esas estructuras.
"Las condiciones materiales mínimas que se tienen que dar es romper el silencio en torno a los temas", afirmó Pita. Para el politólogo, la discusión forma parte de una contradicción más amplia de la Argentina: una sociedad que construyó derechos y políticas de inclusión, pero que también arrastra estructuras históricas de exclusión que todavía forman parte del debate social.




