Las posiciones de Abraham en las redes logran un efecto cruce de comentarios entre los fieles, algunos le cuestionan su participación partidaria por cambiemos. Otros, lo justifican: “Tengo que decir sino me ahogo (sic): A los que dicen que la Iglesia no debe meterse en política, yo les digo que fueron Alberti en 1810, Fray Justo Santa María de Oro en 1816, que fue Fray Luis Beltran, fueron curas que lucharon por la Patria Grande. Cristo nos quiere libres, y como tal debemos actuar”, posteado el 27 de octubre.
Abraham mantiene una importante ascendencia en el barrio y entre los fieles, celosos cuidadores del templo de la calle Giribone. Un edificio imponente, con un tono claramente identificado con el estilo evangelista. El padre realiza confesiones especiales vía Internet, y además es reconocido por la imposición de manos, una práctica de la medicina bastante cuestionada, que se asocia en diferentes religiones a la sanación.
Hace unos meses, el diario digital En la mira, de Avellaneda, publicó una entrevista a Abraham en la que se le consulta por su supuesto poder de sanación. Un rumor muy difundido entre los curas de la región sur del Conurbano. “Padre Abraham: el sacerdote que le ganó a Tinelli”, se tituló el artículo, por la gran convocatoria de sus misas. “Hace imposición de manos, a la gente le gusta mucho, viene de todas partes, ¿qué hay de milagroso en esto?”, preguntó el periodista. “Mucha gente busca la bendición de Dios, y una expresión que hacia Jesús, que lo hicieron los apóstoles, el que impone las manos es el sacerdote, pero el que sana es Dios, entonces la gente está ávida de eso, porque es un signo, la gente necesita un signo, con el cual identificarse, aferrase, yo lo puedo decir a la gente, bueno Dios te bendiga, en el nombre del padre, del hijo y del Espíritu Santo en la procesión, y ya está. Pero la gente viene a buscar la señal, la cereza de la torta y creo que es la imposición de manos, he visto signos”, respondió Abraham.
En la zona se especula con que estas “sanaciones” son rentadas, pero los montos son difíciles de probar. Luego, dos preguntas más bien inductivas. “Bajas línea, Fernando?”, el cura se ríe y responde que “antes era más, ahora como que estoy más apaciguado porque creo que uno tiene que ejercer en toda la misericordia y tiene que opinar. Uno es radical en el sentido radical de la fe, pero todo lo que pueda ser político, social o cultural es opinable, yo pongo mi opinión, porque creo en lo mejor, por ahí otro cree que otra cosa es lo mejor, pero en un ambiente por ejemplo grupal o así informal, uno puede dar su opinión, no soy el padre, es Fernando, Fernando le gusta tal cosa, yo por ejemplo he notado que el Facebook de la comunidad, cuando a veces he puesto alguna cosita que soslaya algo que pueda dar la idea de que es, pero yo te puedo decir esto.” Para finalizar, le repreguntan si “igualmente creés que en Argentina se va a dar un cambio de ciclo?” Abraham contestó: “Yo creo que si uno mira la historia, por más que mire la historia de un diario, nada es eterno, vos fijate que en Cuba, Fidel Castro se hizo viejito, el hermano ahora ya va a Estados Unidos y dentro de poco van a decir Mc Donalds.” Esta semana, el Papa Francisco hizo referencia a la relevancia que tiene el involucramiento político de las sociedades, un mensaje que el padre Abraham parece haberse tomado demasiado a pecho y que lo transformó en una posición partidaria por una fuerza política determinada.
El sacerdote de Avellaneda, Fernando Abraham, publicó en su cuenta de Facebook una dura proclama contra el proyecto de interrupción del embarazo al cual calificó como “proyecto genocida”.
El texto llama, además, a “no acompañar con nuestro voto en las próximas elecciones a Cambiemos, si la Ley que legaliza el aborto es promulgada”.
Además, afirma que “los que hemos votado a Cambiemos en las últimas dos contiendas electorales, queremos expresar nuestro disgusto y malestar por el apoyo de esta fuerza política a la legalización del aborto”.
El texto apunta a presionar directamente al Presidente Mauricio Macri, al señalar: “Apoyamos a un líder político que siempre dijo que estaba a favor de la vida, y con esa expresión entendimos que nunca iba a facilitar la llegada de una ley que terminará con la vida de los demás”.
Finalmente, la proclama del cura Abraham afirma que “desde la misma Casa Rosada surgieron presiones y aportes, para que este proyecto genocida (SIC) fuera aprobado en la Cámara de Diputados”.

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