Qué es el fenómeno del Niño y cómo se prepara Santa Fe ante posibles alertas
En la Argentina, y particularmente en el Litoral, los efectos del fenómeno del Niño ya comienzan a manifestarse de manera incipiente en los cauces hídricos.
El fantasma del fenómeno del Niño vuelve a encender las alarmas en toda Sudamérica ante las proyecciones de organismos internacionales y los primeros impactos visibles en la región.
El fantasma del fenómeno del Niño vuelve a encender las alarmas en toda Sudamérica ante las proyecciones de organismos internacionales y los primeros impactos visibles en la región. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que existe un 80% de probabilidad de que este evento climático se desarrolle entre junio y agosto.
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La magnitud del fenómeno ha llevado a que países vecinos tomen medidas extremas; por ejemplo, el gobierno de Brasil debió movilizar de manera coordinada a 20 de sus ministerios para diseñar planes de contingencia y enfrentar las previsibles consecuencias humanitarias y productivas de las anomalías climáticas.
Qué es el fenómeno del Niño y cómo se prepara Santa Fe ante posibles alertas
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En la Argentina, y particularmente en el Litoral, los efectos ya comienzan a manifestarse de manera incipiente en los cauces hídricos. En la provincia de Santa Fe, el río Paraná registró un incremento sostenido en sus niveles, mostrando una crecida de 32 centímetros en un lapso de apenas siete días, lo que marca el inicio de un cambio de ciclo hidrológico tras un período prolongado de bajantes.
Santa Fe y un plan hídrico en 70 localidades
Frente a este escenario de riesgo, el gobierno de la provincia de Santa Fe activó un plan de contingencia de amplio alcance. Las autoridades provinciales confirmaron el avance y la ejecución de obras hídricas estratégicas en 70 localidades del territorio santafesino, con el objetivo de optimizar los canales de drenaje y los sistemas de escurrimiento antes de que se intensifiquen los acumulados pluviales.
Desde el Ministerio de Obras Públicas, sostienen firmemente que "todo lo que se podía hacer para recuperar y mantener el sistema de defensas ya se hizo". Los trabajos contemplaron el reasentamiento de terraplenes, el cierre de brechas vulnerables y la limpieza de reservorios críticos en los puntos con mayor historial de afectación por inundaciones, garantizando que el anillo de protección civil se encuentre operativo en su máxima capacidad.
La preparación de la capital provincial
Por su parte, la ciudad de Santa Fe también aceleró sus propios protocolos de prevención urbana. El municipio capitalino enfoca sus esfuerzos en la inspección de las estaciones de bombeo, la limpieza integral de los desagües pluviales y la puesta a punto de los generadores eléctricos de respaldo para asegurar el funcionamiento del sistema aún bajo tormentas severas.
Las tareas de mantenimiento en la capital buscan minimizar el impacto del agua dentro del ejido urbano, coordinando esfuerzos con las cuadrillas vecinales y el monitoreo constante de los niveles de los ríos circundantes. Con las obras de infraestructura básica concluidas en los puntos neurálgicos, la región se hamaca ahora entre la vigilancia meteorológica y la respuesta operativa ante la inminente consolidación de El Niño.
Qué se espera para las próximas semanas
De acuerdo con el análisis meteorológico, el inicio de esta fase de El Niño no implica, por el momento, un exceso de precipitaciones en el centro de Santa Fe. Sin embargo, el sur de Brasil y el noreste argentino ya comenzaron a registrar lluvias abundantes, un escenario que era esperado por los especialistas como una de las primeras manifestaciones del fenómeno climático.
La altura de este lunes, de 2,70 metros, se encuentra por debajo del nivel de alerta, fijado en 5,30 metros, y del nivel de evacuación, establecido en 5,70 metros.
El fenómeno del Niño
El Niño es un fenómeno climático global asociado a variaciones en los vientos y en la temperatura de la superficie del mar en el océano Pacífico tropical. Las previsiones oficiales indican que podría comenzar entre julio y septiembre y fortalecerse durante el último trimestre del año.
Entre los principales efectos previstos figuran sequías y escasez hídrica en las regiones norte y nordeste, un aumento de las lluvias y de las inundaciones en el sur y un invierno menos riguroso, con temperaturas elevadas y riesgo de sequía en el centro-oeste y el sudeste, especialmente en la región del Pantanal.







