¿Puede Argentina formar sus propios astronautas? El plan para llegar al espacio sin pasar por la NASA
La primera astronauta argentina, Noel de Castro, impulsa una iniciativa para que el país deje de mirar a la NASA como única puerta al espacio.
"Yo fui la única mujer en mi carrera de ingeniería", recordó Noel de Castro durante la entrevista.
Noel de Castro se convirtió en los últimos meses en una de las figuras más visibles del sector aeroespacial de Argentina. Ingeniera biomédica, piloto civil y especializada en bioastronáutica, fue seleccionada como candidata a astronauta para una misión internacional, un hecho inédito para el país.
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Sin embargo, en diálogo con AIRE, aseguró que su objetivo actual va mucho más allá de llegar al espacio: impulsar el desarrollo de una misión espacial argentina y abrir oportunidades para que las futuras generaciones puedan construir una carrera aeroespacial sin tener que emigrar.
Desde Cabo Cañaveral, en Florida, donde se concentran algunas de las principales compañías espaciales del mundo, De Castro explicó que durante años predominó en América Latina la idea de que la única puerta de acceso al espacio era la NASA. Según relató, esa percepción hizo que muchas personas desconocieran incluso la existencia de organismos como la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y las posibilidades que ofrecen otras agencias internacionales.
El proyecto de una misión espacial argentina
A medida que profundizó su formación y conoció experiencias internacionales, la ingeniera comenzó a plantearse una meta diferente. "Vi que realmente era algo que la Agencia Espacial Argentina podía hacer. Argentina tiene todas sus capacidades para poder hacerlo", afirmó.
Su propuesta consiste en impulsar una misión espacial concebida desde Argentina, ya sea a través de la agencia espacial nacional o mediante iniciativas privadas. Para De Castro, el concepto es clave porque modifica la forma tradicional de entender la figura del astronauta.
"Lo importante es que sea una misión espacial argentina. No una misión de NASA, de la Agencia Espacial Europea o de Japón. Todos los países tienen posibilidades de desarrollar una misión espacial", sostuvo.
Según explicó, el objetivo no pasa únicamente por enviar una persona al espacio, sino por generar un ecosistema que incluya investigación científica, desarrollo tecnológico, fabricación de componentes, formación de profesionales y creación de nuevas empresas vinculadas al sector.
Educación, el punto de partida
Uno de los conceptos que más repitió durante la entrevista fue el de la educación. Para De Castro, el principal obstáculo que enfrenta Argentina no es la falta de capacidad técnica, sino el desconocimiento sobre las oportunidades que ofrece la economía espacial.
"Argentina tuvo muchas oportunidades enfrente y las perdió porque no estaba preparada educacionalmente o con la infraestructura necesaria", señaló.
En ese sentido, considera que su tarea actual consiste en mostrar que existe una oportunidad concreta de desarrollo y que el país cuenta con recursos humanos para aprovecharla. "Ya me construí a mí misma. Ahora toca educar y después construir en Argentina", resumió.
La astronauta destacó que durante los últimos dos años participó en actividades de divulgación junto a universidades de todo el país y aseguró que el interés de los jóvenes por el sector aeroespacial creció de manera sostenida. Según indicó, varias instituciones incorporaron carreras vinculadas a la ingeniería aeroespacial y aumentó significativamente la cantidad de estudiantes interesados en áreas STEM, relacionadas con ciencia, tecnología, ingeniería y matemática.
Una industria con impacto económico
Para De Castro, una misión espacial tiene un fuerte componente simbólico y de inspiración social, pero también representa una oportunidad económica.
Durante la entrevista recordó estudios realizados sobre el programa Apolo de Estados Unidos que mostraron cómo las inversiones espaciales generaron retornos en distintos sectores productivos. Bajo esa lógica, considera que el desarrollo de una industria espacial puede impulsar nuevas actividades económicas, generar empleo calificado y potenciar cadenas de proveedores vinculadas a otras áreas industriales.
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"Argentina tiene muy buen capital humano. Tenemos capacidades, tenemos proveedores y tenemos industrias relacionadas que pueden adaptarse a este sector", afirmó.
Como ejemplos mencionó los casos recientes de Hungría e Italia, países que desarrollaron programas espaciales propios y que, a partir de esas iniciativas, generaron nuevos negocios tecnológicos, centros de desarrollo y oportunidades para futuros astronautas.
El valor de tener referentes
Además del aspecto científico y tecnológico, De Castro destacó la importancia de que existan figuras visibles para motivar a nuevas generaciones, especialmente a las mujeres.
"Yo fui la única mujer en mi carrera de ingeniería", recordó durante la entrevista. Por eso considera que la presencia femenina en ámbitos históricamente masculinizados puede convertirse en un incentivo para que más jóvenes se acerquen a carreras vinculadas con la ciencia y la tecnología.
Aunque reconoce las dificultades que implica impulsar cambios de largo plazo en Argentina, aseguró que su principal motivación sigue siendo la misma: combinar su pasión por el espacio con la posibilidad de generar oportunidades dentro del país. Durante la entrevista también expresó su preocupación por lo complejo que resulta impulsar transformaciones estructurales en la industria espacial argentina, aunque remarcó que ese desafío es precisamente lo que la impulsa a seguir adelante.
"Creo que al fin del día lo que más me importa es eso, es lograr algo distinto en mi país y que funcione, y que más si es en la industria espacial que es lo que amo, mezclar las dos cosas que más amo, mi país y la industria espacial", concluyó.







