Peste neumónica: qué es, cómo se contagia y por qué es una enfermedad de riesgo
Investigan si una técnica de laboratorio que murió en Rusia contrajo peste neumónica, una de las formas más graves de la infección causada por la bacteria Yersinia pestis.
La peste neumónica es menos frecuente que las formas bubónica y septicémica, pero presenta un mayor riesgo por su capacidad de transmitirse entre personas y por la rapidez con la que puede agravarse.
La muerte de una técnica de laboratorio en la ciudad rusa de Irkutsk puso bajo investigación un posible caso de peste neumónica, una enfermedad provocada por la bacteria Yersinia pestis. Como medida preventiva, cinco hospitales fueron puestos en cuarentena y las autoridades solicitaron vigilar a unas 200 personas que tuvieron contacto con la mujer mientras esperan los resultados de los análisis.
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Según medios internacionales, Daria Shipilova, de 28 años, trabajaba como técnica de laboratorio en el Instituto Antiplaga de Irkutsk, un centro especializado en el trabajo con agentes infecciosos de alta peligrosidad. A comienzos de octubre presentó un cuadro respiratorio grave, fue internada y murió.
Las autoridades investigan ahora si la mujer estuvo expuesta a Yersinia pestis, la bacteria que causa la peste. La infección puede afectar los ganglios linfáticos, la sangre, los pulmones o la garganta y, según el órgano comprometido, puede presentarse como peste bubónica, septicémica, neumónica o faríngea.
Qué es la peste neumónica
La peste neumónica afecta los pulmones y constituye la forma más grave de la enfermedad. Puede aparecer cuando la infección llega a los pulmones desde otra parte del organismo o cuando una persona se contagia a partir de alguien infectado.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la peste neumónica o pulmonar es la presentación más virulenta de la enfermedad. Su período de incubación puede ser de apenas 24 horas y, si no se diagnostica y trata de manera temprana, puede resultar mortal.
Sin embargo, cuando la enfermedad se detecta dentro de las primeras 24 horas desde el comienzo de los síntomas, las tasas de curación son altas.
La peste también puede presentarse en otras formas. La bubónica compromete los ganglios linfáticos, mientras que la septicémica se produce cuando la bacteria llega al torrente sanguíneo. La peste faríngea, en tanto, puede afectar la garganta.
Cómo se contagia la peste neumónica
La bacteria Yersinia pestis puede estar presente en ratas, otros mamíferos y pulgas. La forma más habitual de transmisión ocurre a través de la picadura de una pulga que previamente se alimentó de un animal infectado.
También puede producirse el contagio por contacto con fluidos corporales o tejidos de un animal infectado.
Otra vía se relaciona con el consumo de carne cruda o poco cocida de un animal infectado, que puede provocar peste faríngea.
En el caso específico de la peste neumónica, una persona que tiene la bacteria en los pulmones puede transmitirla a otra al toser o estornudar. En esa situación, las gotículas respiratorias actúan como vehículo de contagio.
Por qué requiere atención rápida
La peste neumónica es menos frecuente que las formas bubónica y septicémica, pero presenta un mayor riesgo por su capacidad de transmitirse entre personas y por la rapidez con la que puede agravarse.
Según la OMS, las formas septicémica y neumónica son especialmente graves y, sin tratamiento, la tasa de letalidad puede oscilar entre el 30% y el 100%.
La enfermedad puede tratarse con antibióticos cuando se recibe atención médica a tiempo. En el caso de la variante pulmonar, el diagnóstico y el inicio temprano del tratamiento resultan fundamentales para evitar un desenlace fatal.





