En las últimas horas, se dio a conocer la noticia de la muerte de Zaira, la nena wichí de 12 años que se encontraba en grave estado de salud luego de la muerte de su madre y había quedado a cargo de sus abuelos en Misión Chaqueña. Falleció tras estar con cuadro de depresión, ciega y sin algunos de sus dedos, que habían sido mordidos y arrancados por chanchos.
“La verdad nos tomó de sorpresa el anuncio del fallecimiento de la nena. Yo tenía contacto directo con el abuelo de ella, ya estaban terminando su casita que le estaba armando el IPV y tenía asistencia médica constantemente. La verdad tengo un vacío y no entendemos qué pasó”, comenzó declarando Diana Ferreyra, la mujer que denunció el caso, en diálogo con el portal Con Criterio Salta.
Según contó una de las vecina, los abuelos de la niña no reciben ningún beneficio por parte del Estado y se ganan la vida vendiendo artesanías. “Era una nena llena de vida, iba a la escuela, jugaba, como cualquier niño de su edad. Al parecer entró en depresión, por la falta de su mamá y dejó de comer. Estaba con un cuadro de desnutrición muy grave, perdió totalmente la vista y ya ni hablaba. Es muy triste. Si hubiese recibido apoyo psicológico, quizás podría haberse evitado está situación”, contó meses atrás Diana Ferreyra.
El caso de Zaira, la nena wichí en extremo estado de vulnerabilidad
La historia de Zaira trascendió las fronteras de Salta, donde vivía acostada en una cama sumida en una profunda depresión, ciega y sin decir ni una palabra. Su padre la abandonó a ella y a sus hermanos y su madre murió hace tres años por causa de un cáncer de útero.
“Era una nena llena de vida, iba a la escuela, jugaba, como cualquier niño de su edad. Luego de la muerte de su madre entro en depresión y con un cuadro de desnutrición muy grave, perdió totalmente la vista y ya ni habla”, contó hace algunos meses Diana. Y añadió: “Es muy triste. Si hubiese recibido apoyo psicológico, quizás podría haberse evitado está situación”.
De acuerdo al relato de la vecina, las necesidades de Zaira “son totales”, ya que sus abuelos no reciben ningún beneficio por parte del Estado y apenas sobreviven vendiendo artesanías. Además, remarcó que vivienda precaria donde viven no tiene puertas ni ventanas, que el pozo ciego está a más de 10 metros de distancia y la “ducha” es una casilla cubierta de plástico.
Zaira estuvo internada 15 días en el Hospital Materno Infantil, pero después la mandaron de vuelta a su casa sin ningún tipo de asistencia médica.
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