Morosidad en Argentina: "En números, esta crisis es más profunda que la de 2001", advierten desde Apyme
Mario Galizzi, presidente de APYME, aseguró que las pequeñas y medianas empresas atraviesan una situación crítica por el desplome del consumo, el aumento de los costos y las dificultades para afrontar sus deudas. También habló de cierres de comercios y pidió una ley de desendeudamiento.
Las pymes se endeudan para afrontar gastos básicos como servicios, alquileres, salarios y fletes, advierten desde Apyme.
La morosidad en Argentina no alcanza solamente a las familias. También golpea con fuerza a las pequeñas y medianas empresas, que, según advirtió Mario Galizzi, presidente de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME), se están endeudando para afrontar gastos básicos como servicios, alquileres, salarios y fletes.
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En diálogo con AIRE, Galizzi sostuvo que la situación se refleja en la cantidad de cheques rechazados que circulan en el mercado. “La morosidad se está produciendo en todas las empresas”, afirmó, y aseguró que los cheques sin fondos “se triplicaron con respecto al año pasado”. En ese contexto, señaló que las pymes enfrentan cada vez mayores dificultades para sostener sus pagos.
Galizzi: “Es el gobierno que más empresas pymes cerró”
Uno de los datos más contundentes planteados por el titular de APYME fue la cantidad de pequeñas y medianas empresas que, según sus registros, dejaron de funcionar durante los primeros dos años y medio de la actual gestión.
“Es el gobierno que más empresas pymes cerró: 30.000 pymes”, afirmó Galizzi. En su comparación histórica, mencionó que durante el gobierno de Mauricio Macri cerraron unas 25.000, mientras que durante la Alianza -2001- fueron alrededor de 12.500. "En números, esta crisis es más profunda que la de 2001", subrayó Galizzi.
El dirigente empresarial sostuvo además que, de mantenerse la tendencia, al finalizar el actual período podría haber cerrado más del 10% de las pequeñas y medianas empresas del país.
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Pymes endeudadas para pagar la luz, los alquileres y los gastos cotidianos
Para Galizzi, uno de los principales problemas es que las empresas no se endeudan necesariamente para invertir o crecer, sino para sostener sus gastos corrientes.
“Se están endeudando para pagar servicios, para pagar los alquileres, para pagar la luz, para pagar el gasto ordinario”, explicó. En esa lista incluyó también los salarios de los trabajadores y los costos de los fletes.
El presidente de APYME vinculó esta situación con la caída del consumo interno. Según planteó, la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores reduce las ventas de los comercios y, al mismo tiempo, deja a las empresas con menos dinero disponible para afrontar sus obligaciones.
El fuerte impacto de los costos energéticos en las pymes
Otro de los puntos señalados por Galizzi fue el incremento de los costos de la energía y los servicios. Como ejemplo, sostuvo que en 2023 la electricidad podía representar alrededor del 20% del valor de un alquiler comercial, mientras que actualmente, según su descripción, en algunos casos el costo de la electricidad supera al alquiler.
La situación sería todavía más compleja para las empresas que necesitan un elevado consumo energético. “Si es una pyme electrodependiente te estás llevando más del 20%”, aseguró. En el caso de negocios como las heladerías, que dependen especialmente de la refrigeración, estimó que el costo energético puede superar el 30%.
A esto se suma, según el dirigente, el impacto del combustible y los fletes. Galizzi remarcó que el costo del transporte tiene una incidencia muy fuerte en las empresas argentinas y puede llegar a superar incluso el costo laboral para algunas actividades.
Menos ventas y menores márgenes: la “agonía” de las empresas
Galizzi explicó que la combinación entre menores ventas y mayores costos obliga a muchos empresarios a reducir sus márgenes de rentabilidad para intentar sostener los negocios.
“Vos vendés menos porque hay menos mercado, porque la gente no tiene poder de consumo”, sostuvo. En ese escenario, afirmó que los comerciantes postergan reparaciones, reposición de mercadería y otros gastos para intentar mantener abiertos sus establecimientos.
Para el titular de APYME, muchas empresas que actualmente no pueden pagar sus obligaciones todavía intentan evitar el cierre definitivo. “Es más difícil cerrar una empresa que abrirla”, planteó, al remarcar que el cierre implica afrontar indemnizaciones, finalizar contratos de alquiler y desprenderse de bienes y herramientas.
APYME pide a las empresas recurrir al concurso de acreedores
Frente al escenario de endeudamiento, Galizzi recomendó a los empresarios analizar herramientas legales para preservar sus patrimonios. En particular, planteó la posibilidad de recurrir al concurso de acreedores cuando una empresa ya no puede afrontar sus obligaciones.
“Hay que comprar tiempo”, sostuvo, y reclamó una nueva ley de desendeudamiento que permita a las empresas atravesar la crisis sin perder sus bienes.
El dirigente recordó las medidas adoptadas luego de la crisis de 2001 y mencionó mecanismos como el refinanciamiento de deudas, plazos más extensos y tasas subsidiadas. “Tiene que haber una verdadera ley de desendeudamiento”, reclamó.
La situación de las pymes en Santa Fe
El panorama también alcanza a la ciudad de Santa Fe. Galizzi afirmó que más de mil comercios cerraron en la capital provincial, una situación que, según describió, se refleja en la cantidad de locales vacíos y en alquiler.
Además, mencionó niveles de desempleo del 7,5% en Santa Fe, del 8% en el Gran Rosario y del 10,5% en la zona de Villa Constitución, y advirtió sobre el crecimiento de la informalidad laboral.
Para Galizzi, el problema termina impactando directamente sobre las ventas: “Hoy el comerciante que me está escuchando sabe que en el mostrador no hay plata, no hay caja. ¿Y eso qué quiere decir? Que no puede pagar”.
El presidente de APYME sostuvo que la crisis actual tiene una profundidad mayor que la de 2001 y vinculó la situación con la pérdida de poder adquisitivo, la caída del mercado interno, el aumento de los servicios y el crecimiento de las importaciones.
“Es el salario”, resumió Galizzi al referirse al principal problema que, a su entender, explica la caída del consumo. Según afirmó, el salario perdió más del 40% de su poder adquisitivo real, lo que dificulta la recuperación de las ventas y profundiza las dificultades financieras de las pequeñas y medianas empresas.






