Quién es el Pombero
El Pombero es descrito como un tipo de duende con estatura baja, tez oscura y un marcado ceceo en su habla. Se caracteriza por tener piernas cortas con pies invertidos, brazos largos y peludos, y manos desproporcionadamente grandes.
Su función principal es cuidar el bosque y sus habitantes salvajes. Se enfurece si los cazadores matan más presas de las necesarias o si se talan árboles innecesariamente, transformándose en diversas formas para castigar al infractor. Además, se dice que tiene la habilidad de imitar el canto de las aves, especialmente las nocturnas.
Aseguran que el Pombero se llevó a un niño de 3 años que casi muere ahogado en Corrientes (1).png
La función principal del pombero es cuidar el bosque y sus habitantes salvajes.
El Pombero puede actuar como amigo o enemigo según el trato que reciba. Aquellos que deseen su amistad pueden ofrecerle tabaco, miel, caña o aguardiente como ofrenda nocturna. Sin embargo, si se olvidan de hacerlo durante treinta días después de pedir un favor, pueden despertar su furia y sufrir sus maldades.
Por otro lado, aquellos que lo consideren enemigo pueden enfrentar peligros en el bosque, ya que el Pombero intentará extraviarlos con engaños. También puede realizar travesuras y maldades en las casas de quienes lo hayan ofendido.
Cómo actuar si te encontrás con él
Se recomienda no pronunciar su nombre en voz alta, hablar mal de él ni silbar durante la noche, porque esto puede enfurecerlo y provocar represalias. Incluso un simple roce con sus manos peludas puede causar efectos negativos permanentes en la persona. Por lo tanto, es preferible mencionarlo en voz baja o evitar su nombre en reuniones nocturnas para no ofender.
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Se recomienda no pronunciar el nombre del pombero en voz alta, hablar mal de él ni silbar durante la noche, porque esto puede enfurecerlo y provocar represalias.
Aunque muchos habitantes rurales afirman haberlo visto, el Pombero sigue siendo una figura envuelta en misterio y temor, especialmente para mujeres embarazadas o madres con bebés no bautizados, a quienes se cree que acecha.