El chico empezó a toser con violencia y, en pocos segundos, la dificultad para respirar se volvió evidente. El pánico total se desató cuando el joven comenzó a escupir sangre, obligando a su madre a actuar de inmediato.
La mujer cargó a su hijo y buscó ayuda desesperadamente. Sin embargo, el camino hacia un diagnóstico certero encontró obstáculos inesperados en el sistema de salud primaria, donde la falta de pericia médica casi deriva en una tragedia mayor.
LEER MÁS ► Tragedia en Bariloche: un bebé cayó desde 15 metros durante un trekking
La madre trasladó al joven de urgencia al Centro de Atención Primaria de la Salud (CAPS) de Alto Camet en Mar del Plata. A pesar de la gravedad del cuadro, los médicos de turno minimizaron el episodio de manera alarmante. Según relató la mujer a medios locales, la profesional que los recibió aseguró que "no veía nada extraño" y argumentó que ella solo atendía a pacientes adultos.
Mar del Plata, comió una galletita y escupio sangre
Los profesionales del Hospital Materno Infantil de Mar del Plata utilizaron equipos de alta complejidad para detectar el cuerpo extraño que obstruía las vías respiratorias del joven.
Ante la insistencia de la madre por la sangre que su hijo seguía expulsando, la respuesta del centro de salud resultó increíble: atribuyeron el sangrado al "esfuerzo de la tos" o simplemente a un "susto".
El hallazgo del problema: un alambre en la garganta
La situación cambió radicalmente cuando ingresaron al Hospital Materno Infantil. Allí, los médicos comprendieron la urgencia del caso y ordenaron la internación inmediata del menor. Tras realizar una serie de radiografías, los especialistas detectaron una sombra inusual en el tracto respiratorio superior del chico.
LEER MÁS ► Santa Fe lanza un plan para aliviar deudas de estatales y privados y ajusta el sistema de código de descuento por recibo
Para resolver el enigma, los cirujanos realizaron una laringoscopía de emergencia. Durante el procedimiento, descubrieron el origen de todo el drama: un alambre fino y filoso se había incrustado profundamente en las paredes de la garganta. Al parecer, el filamento metálico se encontraba oculto dentro de la galletita de agua que el joven ingirió minutos antes.
Dejá tu comentario