Merienda de terror en Mar del Plata: comió una galletita, escupió sangre y el hallazgo causó impacto
Un adolescente de 14 años vivió una pesadilla mientras merendaba en su casa. Los médicos detectaron un objeto metálico incrustado en su garganta que ponía en riesgo su vida.
Tras una exitosa laringoscopía, los médicos extrajeron un filamento de alambre que se encontraba oculto en el interior de una galletita de agua comercial.
Lo que comenzó como una tarde tranquila de merienda en Mar del Plata se transformó en una secuencia de terror para una familia. Un adolescente de 14 años compartía un té con galletitas de agua cuando un dolor punzante en la garganta interrumpió su calma.
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El chico empezó a toser con violencia y, en pocos segundos, la dificultad para respirar se volvió evidente. El pánico total se desató cuando el joven comenzó a escupir sangre, obligando a su madre a actuar de inmediato.
La mujer cargó a su hijo y buscó ayuda desesperadamente. Sin embargo, el camino hacia un diagnóstico certero encontró obstáculos inesperados en el sistema de salud primaria, donde la falta de pericia médica casi deriva en una tragedia mayor.
La madre trasladó al joven de urgencia al Centro de Atención Primaria de la Salud (CAPS) de Alto Camet en Mar del Plata. A pesar de la gravedad del cuadro, los médicos de turno minimizaron el episodio de manera alarmante. Según relató la mujer a medios locales, la profesional que los recibió aseguró que "no veía nada extraño" y argumentó que ella solo atendía a pacientes adultos.
Ante la insistencia de la madre por la sangre que su hijo seguía expulsando, la respuesta del centro de salud resultó increíble: atribuyeron el sangrado al "esfuerzo de la tos" o simplemente a un "susto".
El hallazgo del problema: un alambre en la garganta
La situación cambió radicalmente cuando ingresaron al Hospital Materno Infantil. Allí, los médicos comprendieron la urgencia del caso y ordenaron la internación inmediata del menor. Tras realizar una serie de radiografías, los especialistas detectaron una sombra inusual en el tracto respiratorio superior del chico.
Para resolver el enigma, los cirujanos realizaron una laringoscopía de emergencia. Durante el procedimiento, descubrieron el origen de todo el drama: un alambre fino y filoso se había incrustado profundamente en las paredes de la garganta. Al parecer, el filamento metálico se encontraba oculto dentro de la galletita de agua que el joven ingirió minutos antes.





