El hecho ocurrió el día sábado, en donde un jubilado, identificado como Raymundo Barrionuevo de 84 años, fue apuñalado en su propia casa durante un robo. Por distintas pruebas, dicho robo fue realizado por su propio yerno, quien además lo asesinó.
Raymundo vivía solo en su casa del barrio San Ramón de la capital de Catamarca. El lunes 16 de enero su hijo lo encontró apuñalado en el comedor sobre un charco de sangre.
Tras el asesinado del hombre, la investigación tiene a Ezequiel “Peque” Condori de 33 años, como el único acusado por el caso. En las últimas horas, la policía catamarqueña detuvo a Condori tras un allanamiento en su domicilio. Lo señalaban como el hombre que estuvo en el lugar de los hechos. No solo eso, también le hallaron prendas con manchas de sangre, un teléfono celular y lesiones corporales compatibles con la defensa que ejerció el jubilado.
Según contó José Barrionuevo, hijo de la víctima y abogado, cuando empezaron a mirar con detalle las cámaras de seguridad del barrio encontraron la figura de un hombre que tenía la misma forma de caminar que su cuñado.
“Mi padre no le abría la puerta a cualquiera que fuera a su casa. Empezamos a ver la forma de caminar, de mover el brazo, la estatura, la contextura física y empezamos a sospechar de Condori”, enfatizó el joven.
Luego de haber cometido el asesinato, con la plata que robo, pagó un asado para todos sus amigos, y compró varias bebidas alcohólicas. Con la plata, también aprovechó para pagar algunas deudas que tenía. Pero uno de los datos más escalofriantes es que asistió al velatorio de Barrionuevo.
Ezequiel Condori está imputado por el delito de “homicidio doblemente calificado por ensañamiento y criminis causae”, y podría recibir una pena de prisión perpetua si es hallado culpable.
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