Las mujeres rurales se reúnen en Mar del Plata para hablar del entramado comunitario y el futuro posible
AIRE está presente en el 3° Foro Internacional de Género y Ruralidad, donde más de 400 mujeres de 23 provincias se capacitan, intercambian y se reconocen.
El 3° Foro Internacional de Género y Ruralidad, que incluye la quinta edición de los premios Lía Encalada, es una actividad organizada por la Asociación Civil Mujeres de la Ruralidad Argentina.
Fueron unas 400 mujeres las que este sábado decidieron encontrarse en Mar del Plata, en la Sala Roberto Payró del Teatro Auditorium, en el Centro Provincial de las Artes, custodiado por los lobos marinos, por el Mar Argentino y en uno de los paisajes urbanos más tradicionales de nuestro país.
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Para muchas fue la primera vez que vieron el mar, que salieron de sus provincias, que quizá tomaron un avión, pero también la primera vez en la que vieron reflejada su realidad en otras mujeres, que hacen un trabajo parecido o muy diferente, en otra geografía, entendiendo que la realidad femenina es la misma en cualquier rincón de la Argentina.
El 3° Foro Internacional de Género y Ruralidad, que incluye la quinta edición de los premios Lía Encalada, es una actividad organizada por la Asociación Civil Mujeres de la Ruralidad Argentina tuvo un inicio formal, donde además de Patricia Gorza y Claudia Gerlero, como presidente y vice de la entidad, contó con la presencia del ministro de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires, Javier Rodríguez, reconociendo en este espacio la asistencia de representantes de 23 provincias, brindando una diversidad de acentos, actividades, culturas y costumbres que valieron la pena el viaje y el tiempo destinado al encuentro.
“No es posible la construcción de políticas públicas destinadas a las mujeres, sin ellas en la mesa de discusión, que tiene que ser un intercambio colectivo”, dijo Gorza sobre la necesidad de intervenir cada vez más en la toma de decisiones por parte de quienes sostienen al entramado productivo desde la base.
En esto coincidió el Ministro Rodríguez, “esto es un hito, un punto fundamental, un encuentro de intercambio para poder generar mejores políticas públicas, porque en el sector agropecuario las mujeres tienen un rol fundamental, pero también generan lazos en la comunidad, promoviendo el derecho al arraigo, a poder crecer y desarrollarse en un lugar. Las mujeres generan y fortalecen a la comunidad”.
“Con los pies en la tierra y el futuro entre las manos”
El lema del encuentro tiene un tono de realidad que se traslada detrás de cada historia que se comentó, pero también incluye al desafío de mejorar la situación de todas las mujeres que desarrollan ese entramado.
Mariana Stegagnini, integrante del consejo asesor de LRA y cofundadora de la asociación, presentó en el inicio del Foro la actualización del informe sobre brechas de género en el ámbito rural, titulado “La vida en el centro para un futuro posible”.
Dimensiones como la propiedad de la tierra, el acceso al crédito, la disponibilidad de herramientas y consumos para producir, además de las diferencias educativas son algunos de los aspectos más salientes. Señaló que la sobrecarga de tareas de cuidado es más aguda en la ruralidad, donde la frontera entre lo productivo y lo reproductivo se vuelve difusa y las mujeres cargan con responsabilidades domésticas y productivas al mismo tiempo. “Estamos hablando de más de ocho horas de trabajo de cuidados en promedio, con dificultades adicionales como el acceso al agua y la distancia a los servicios de salud”, explicó.
Stegagnini subrayó que las violencias de género en el ámbito rural son un tema urgente. Recordó que según la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema, en 2024 el 14% de los femicidios ocurrieron en zonas rurales y en 2025 el 12%.
“Los femicidios son la punta del iceberg de un sistema de violencias económicas, culturales y simbólicas que condicionan la posibilidad de tener una buena vida en la ruralidad”, afirmó.
También destacó que el 83% de las mujeres frente a las unidades productivas agropecuarias en Argentina tienen más de 40 años y que más del 80% debe recorrer más de 20 kilómetros para llegar a un hospital, lo que refleja la falta de infraestructura básica.
En agenda
En su análisis, insistió en que las estrategias de desarrollo rural y productividad deben poner a las mujeres en el centro de la agenda y dejar de relegarlas a espacios marginales en las políticas públicas. “Nosotras creemos que en la medida en que podamos identificar lo que nos incomoda, lo que nos duele, lo que nos enoja, somos capaces de imaginar un futuro posible y de cómo transformarlo”, expresó. Reconoció que el tema está hoy en la agenda de gobiernos, organizaciones civiles y empresas, lo que representa un avance respecto de años anteriores.
Finalmente, planteó que el habitar la ruralidad implica dinámicas culturales que van más allá de la producción de alimentos y que los feminismos buscan una mejor vida para todos y todas, poniendo la vida en el centro. Advirtió sobre la necesidad de abordar también las masculinidades, la salud mental y los suicidios de las juventudes rurales. “El gran primer paso es poder tenerlo claro para construir colectivamente un futuro mejor y un futuro posible”, concluyó.







