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Actualidad Carlitos Balá | Luis Mino | Santa Fe

La infancia de Carlitos Balá y su vocación de hacer reír a los más chicos, en una entrevista con Luis Mino

El querido comediante argentino Carlitos Balá falleció este jueves, a los 97 años. En 1994, el artista llegó a la ciudad de Santa Fe para dar su espectáculo infantil y fue entrevistado por Luis Mino, en una charla en la que habló sobre sus orígenes, cómo nació su vocación y su sueño de una fundación propia para ayudar a los más chicos. 

Murió el querido Carlitos Balá, a los 97 años. El animador, que supo meterse en el corazón de varias generaciones con su ternura y su singular ingenio, falleció este jueves por la noche luego de ser internado de urgencia en las últimas horas. Fue autor de frases como "sumbudrule", "Angueto quedate quieto" y "qué gusto tiene la sal", pero también creó el "Chupetómetro", que permitió que miles de nenes dejaran el chupete. En 1994, el artista llegó a la ciudad de Santa Fe para dar su espectáculo infantil y fue entrevistado por el periodista Luis Mino, en una charla en la que habló sobre sus orígenes, cómo nació su vocación y su sueño de una fundación propia para ayudar a los más chicos.

"¿Dónde naciste?", fue la primera pregunta. "En una cama de dos plazas", bromeó el humorista. En realidad, llegó al mundo el 13 de agosto de 1925 en la ciudad de Buenos Aires, particularmente en el barrio de Chacarita, club del que transformó en su hincha más conocido. Si bien "El Show de Carlitos Balá" comenzó en el año 1962, desde muy chico descubrió que su vocación era entretener y hacer reír.

"Yo soy hijo de carnicero, a pesar de que mi viejo era un hombre de paz. Yo nací en una carnicería, jugaba con las pesas de bronce de la balanza, luego con los cajones de manzana hacía los teatritos, hacía los títeres, y así empezó mi vocación", contó.

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Aunque los chicos de su época jugaban al balero o las bolitas, Balá señaló que a esa edad ya le gustaba "la parte cinematográfica": "Una vez me encontré una máquina de cine a manivela en un tacho de basura, así que empecé a ponerle el portalámpara, ponerle la lamparita, comprar los metros de película a 10 centavos hasta armar un rollo que caía en el suelo y tenía que enrollar a mano", rememoraba sobre esos primeros pasos, con el brillo en los ojos de quien recuerda momentos felices.

"A veces cuando veo el público, grito '¿qué gusto tiene la sal?' y todos gritan '¡salado!', les pregunto otra cosa y me contestan, parece una misa... Hay una comunicación entre seres humanos, que es lo lindo", explicaba Carlitos, que se sabía capaz de hacer reír tanto a un niño pequeño como a un adulto, por su "comicidad personal".

Ese año regresaba a la TV con su show por la televisión pública argentina, en ese entonces ATC, luego de estar años alejado de la pantalla por "la indiferencia de los ejecutivos", un trago amargo en su carrera. "Pero todo llega en la vida, yo soy muy creyente y sé esperar", aseguraba en ese momento el artista que se mantuvo vigente y recibió el cariño de la gente a lo largo de toda su vida.

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Carlitos Balá falleció este jueves a los 97 años.

Carlitos Balá falleció este jueves a los 97 años.

Su mayor anhelo y su materia pendiente era poder crear la "Fundación Carlitos Balá", para ayudar a todos los chicos que necesitaran asistencia en su salud. "¿De qué depende?", le preguntaron y contestó, una vez más con su particular humor: "De cómo se forme la vida, del éxito mío, o de que alguien me deje una herencia de 100 millones de dólares".

"La sonrisa de un niño me hace acordar a la felicidad, su carcajada me hace muy bien, me emociona mucho. Es la inocencia que pasamos todos, lástima que después nos pudrimos o nos hacen pudrir", concluía el comediante, que divirtió en tono familiar hasta cuatro generaciones argentinas y se convirtió en un ícono de la cultura nacional con un estilo inocente y con latiguillos que siguen siendo recordados y repetidos en el decir popular.