La historia de los intentos de magnicidio en Argentina
Adrián Pignatelli, periodista y divulgador, remarcó que los intentos de magnicidio en Argentina merecen un capítulo aparte en la historia.
El intento de magnicidio que sufrió la vicepresidenta Cristina Kichner se suma a una saga de capítulos que marcaron a figuras presidenciales a lo largo de la historia argentina. Trazando paralelismos sobre hechos pasados y las reacciones de la sociedad ante las tragedias, Pignatelli sostuvo que de haberse dado el magnicidio las consecuencias hubiesen sido amplias. "El asesinato de un magistrado, de un vicepresidente es algo gravísimo. Cómo hubiese actuado la gente es difícil prever. Después de lo que pasó se planean movilizaciones, el presidente decretó feriado; todo este panorama hay que multiplicarlo por 100 o por 1.000", sostuvo el periodista e investigador en diálogo con Luis Mino en el programa Ahora Vengo.
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Al respecto, recordó que uno de los últimos hechos más cruentos que tuvo la escena política, fue el del senador Enzo Bordabehere, asesinado en el recinto del Senado de la Nación cubriendo a Lisandro de la Torre en la década del 30. Luego, Lisandro de la Torre termina suicidándose. "No fue un presidente, pero el de Bordabehere fue el único asesinato que tuvo la política argentina", sostuvo Pignatelli. En una entrevista con AIRE, el periodista y divulgador, Adrián Pignatelli realizó un racconto de los hechos más importantes que vivieron las figuras presidenciales.
Los atentados que sufrió Raúl Alfonsín
El presidente Raúl Alfonsín (1983-1989) sufrió su segundo atentado en 23 de febrero de 1991, en San Nicolás. Durante un acto multitudinario, alguien saco un revólver calibre 32 largo. Enseguida, los custodios se tiraron encima de Alfonsín para cubrirlo, mientras otro desarmaba a un hombre de 29 años llamado Ismael Dario Abdalá, que según cuenta tenía severos problemas psiquiátricos.
"En 1986, durante una visita al Tercer cuerpo del Ejército en Córdoba, desactivaron una bomba que era un proyectil de mortero que estaba debajo de una alcantarilla en el medio de una calle por donde tenía que pasar el auto del mandatario. De haber pasado el auto por ahí, no sé cuáles hubiesen sido las consecuencias", dijo.
En el año 1991, ya alejado de la presidencia, le pusieron una bomba en uno de los departamentos que ocupaba en la ciudad de Buenos Aires.
El espiral de violencia que marcó a Perón
A partir de 1950 el país atravesó una situación muy complicada en lo económico, la CGT había organizado en abril del 53 un acto en apoyo a Perón y a la política económica. Era una época en que todo aumentaba. Había una guerra contra lo que se llamó el agio y la especulación, en ese momento no había grandes supermercados, había almacenes. "Por eso perseguían a los comerciantes para que no remarcaran los precios", explicó el periodista.
En medio de los discursos, estallaron dos explosivos, la primera en el bar del Hotel Mayo y la segunda en la boca del subterráneo A. Hubo cinco muertos y 93 heridos. Cuando la gente pidió “leña” a los gritos, el presidente les preguntó por qué no empezaban ellos a darla. El hecho desencadenó un espiral de violencia.
El 16 de junio de 1955 se planeó un desfile que tenía que pasar frente a la Casa Rosada, el acto se realizaba en desagravio a la quema de la bandera argentina en la puerta del Congreso. Aviones de la Fuerza Aérea y de la Marina de Guerra, conspiradores, tenían planeado bombardear la Casa Rosada y matar a Perón durante el desfile. Perón tenía el dato y se fue a un búnker en el ministerio de Guerra. Los bombardeos en la Plaza de Mayo dejaron 300 muertos, fue una masacre.
Hipólito Yrigoyen sufrió el atentado más cruento de la historia
A finales de la década de 1920, los presidentes vivían en lugares accesibles. En ese entonces, el expresidente Hipólito Yrigoyen, cuyo mandato se extendió desde 1928 a 1930, vivía en barrio Constitución, Brasil 1029, donde era la casa de toda su vida. Yrigoyen salía a la puerta acompañado solo de un custodio que lo tenía que seguir. Por su edad, tenía 77 años, se manejaba junto a su chofer y el doctor Osvaldo Meave, un amigo de toda la vida. "Así salía a trabajar a la Casa de Gobierno, todo el mundo podía estudiar los pasos de un presidente", enumeró Pignatelli.
El 24 de diciembre de 1929, a una cuadra de su casa, un hombre salió de un zaguán y efectuó cinco disparos contra el presidente. El comisario resultó herido en el abdomen. Se produce un tiroteo en el que el agresor murió y nunca se pudo confirmar si el atacante había actuado solo o respondía a una conspiración. "Fue el atentado más cruento de la historia", aseguró el historiador.
El escándalo que marcó el mandato de Victorino de la Plaza
Victorino de la Plaza (1914 –1916)asumió dos años antes de su mandato, por la muerte de Roque Sáenz Peña. En pocos meses debía entregar el poder a Hipólito Yrigoyen y se venían los festejos por los 100 años de la declaración de la independencia. El pedido destapó un escándalo, ya que no se pudo localizar. Lo mismo sucedió cuando el expresidente Arturo Illia, en el marco de los 150 años de la independencia, la volvió a pedir y tampoco apareció.
El 9 de julio de 1916 se realizó un desfile importante del que participaban militares y fuerzas civiles, en ese evento uno de los civiles apuntó y disparó contra de la Plaza. El atacante fue detenido y condenado a un año de prisión que atravesó durante el proceso judicial, cuando se dictó la pena, quedó libre.
La bomba que no le explotó a Figueroa Alcorta
El mandato de Figueroa Alcorta (1906-1910) no estuvo exento de escándalos ni atentados. En febrero de 1908, el mandatario estaba en alerta porque su esposa había recibido una canasta con frutas que simulaba ser una bomba.
En 1908, el sucesor de Manuel Quintana, mantenía una relación tensa con los diputados por el presupuesto. Figueroa Alcorta no dudó y aprobó el presupuesto por decreto, tras lo cual envió a la policía a cerrar el Congreso.
El 28 de febrero Figueroa volvía a su casa cuando se le acercó un hombre que le tiró un paquete envuelto en papel de diario, que comenzó a humear. El mandatario primero se sorprendió, pateo el paquete y se metió a su casa como si nada.
En ese entonces, las bombas anarquistas se armaban con un tubo de ensayo que contenía ácido sulfúrico tapado con un corcho común. Armaban un paquete con el tubo parado y lo rellenaban con vidrios, tachuelas, hierros, claves. Cuando el tubo se volcaba, el paquete explotaba.
"En este caso fallaron las dosis del ácido, por eso empezó a salir humo y el paquete se quemó –explicó Pignatelli. Pudo convertirse en el primer mandatario asesinado de la historia".
El atentado fallido a Manuel Quintana
El 12 de agosto de 1905 el presidente Manuel Quintana 81904-1906) salió de su domicilio en la calle Artes 1245 (hoy Pellegrini) iba en su carruaje conducido por un policía por Santa Fe hacia el centro. Estaba acompañado por el capitán de fragata José Donato Álvarez. El primer mandatario no se había dado cuenta de que hacía días era vigilado por una persona, que tomaba precisa nota de sus movimientos y hábitos.
Al pasar por Maipú, un hombre salió de Plaza San Martín y se colocó en el medio de la calle. Cuando estaba a menos de dos metros disparó dos veces un revólver calibre 38, pero las balas no salieron. Arrojó el arma y salió corriendo. El agresor fue detenido, era un catalán de 23 años que quiso hacer justicia por lo que vivian los obreros en el país.







