La historia del poncho que recibirá el papa León XIV en Córdoba: ocho meses de trabajo artesanal

Erick Rojas Nawan tiene 28 años y dedicó ocho meses a tejer un poncho artesanal que representa la identidad de su comunidad y recibirá el Papa en Córdoba.

La historia del poncho que recibirá León XIV en Córdoba.

La historia del poncho que recibirá León XIV en Córdoba.

La historia de un poncho puede contar mucho más que la de una prenda. Puede representar la identidad de un pueblo, sus raíces y una tradición que se transmite de generación en generación. Ese es el caso del poncho especial que Erick Rojas Nawan, un artesano de 28 años de la comunidad indígena La Unión, en el noroeste de Córdoba, confeccionó para el papa León XIV.

En diálogo con el programa Una Tarde A La Vez, de AIRE, Erick contó cómo nació la propuesta, el trabajo artesanal que demandó su elaboración y el significado que tiene cada uno de los símbolos que incorporó al diseño.

El poncho ya fue entregado al área de Protocolo del Gobierno de Córdoba, que se encargará de hacérselo llegar al Papa cuando arribe a la provincia

León XIV llegó a Uruguay este viernes 6 de octubre y estará en Córdoba el martes 10.

León XIV llegó a Uruguay este viernes 6 de octubre y estará en Córdoba el martes 10.

Un poncho para el Papa León XIV que representa la identidad de Córdoba

La propuesta llegó después de que Erick participara de una actividad en la que le entregó una manta al gobernador de Córdoba. La pieza tenía un diseño inspirado en los volcanes de Pocho y llamó la atención del mandatario.

Tiempo después, desde el área de Protocolo de la Casa de Gobierno lo convocaron para comunicarle que querían que confeccionara una prenda especial para la visita del Papa.

"Va a venir una autoridad muy importante, que es el Papa, y queremos que vos representes los ríos y las sierras de Córdoba", recordó Erick sobre el pedido que recibió.

Su respuesta fue clara: aceptó el desafío, pero puso una condición. Quería representar a su pueblo a partir de los símbolos y los conocimientos que había aprendido de sus antepasados.

Así nació el diseño del poncho que, además de representar el territorio cordobés, incorpora elementos propios de la historia de la comunidad comechingona.

Uno de los símbolos centrales es el umbal, nombre con el que identifican a los ojos de agua. Según explicó Erick, antiguamente las familias de su pueblo se establecían alrededor de estas fuentes naturales, que también funcionaban como puntos de encuentro y unión entre los integrantes de la comunidad.

Erick Rojas Nawan, artesano del departamento de Poncho, y representan de la Comunidad indígena La Unión.

Erick Rojas Nawan, artesano del departamento de Poncho, y representan de la Comunidad indígena La Unión.

Ocho meses de trabajo artesanal: desde la lana hasta el tejido

El poncho que recibirá León XIV no fue confeccionado con maquinaria industrial. Erick realizó todo el proceso con sus propias manos, desde la obtención de la materia prima hasta el tejido final.

El artesano tiene ovejas y llamas, de las que obtiene la fibra para elaborar los hilos. Esa primera etapa es la que más tiempo demanda: alrededor de seis meses de trabajo.

Luego comienza el tejido en telar, un proceso que le llevó aproximadamente dos meses más.

"El poncho es 100% artesanal. Lo he trabajado yo todo con mis manos. Yo tengo las ovejas, tengo las llamas. Yo he hecho el hilo", explicó durante la entrevista.

El trabajo requiere paciencia y precisión. Para construir el diseño, Erick selecciona los hilos uno por uno y avanza centímetro por centímetro en el telar.

La pieza tiene aproximadamente dos metros de largo, un ancho de alrededor de 55 centímetros y pesa menos de un kilo.

Para confeccionarla utilizó un telar de siete metros de largo por 1,20 metros de ancho, que tiene instalado en el patio de la casa de sus padres.

Nawan junto a Martín Llaryora, gobernador de Córdoba.

Nawan junto a Martín Llaryora, gobernador de Córdoba.

Erick Rojas Nawan, un artesano que aprendió a tejer desde chico

La relación de Erick con los tejidos comenzó mucho antes de recibir el encargo para el Papa. La tradición forma parte de su historia familiar y de la identidad de su comunidad.

Su mamá y su hermana también tejen. Según contó, cuando era chico gran parte de las familias de su pueblo se dedicaban a esta actividad, además de la cría de animales y la recolección de hierbas y otros elementos del monte.

Erick tiene 28 años y lleva 12 dedicado al tejido. Sin embargo, su primer acercamiento al telar ocurrió mucho antes: a los ocho años confeccionó su primera prenda, una faja.

Con el paso del tiempo, la actividad fue perdiendo presencia en la comunidad por diferentes dificultades, entre ellas la migración, la pobreza y la falta de agua.

Por eso, para el joven artesano, la posibilidad de que una de sus creaciones llegue a manos del Papa también representa una oportunidad para visibilizar la historia de su pueblo.

"Yo estaba más contento por ellos que por cosas mías propias, porque me decían que estaban orgullosos, porque se va a conocer el territorio de uno por algo bueno", contó sobre la reacción de sus vecinos y familiares.

La comunidad indígena La Unión: siete parajes y alrededor de 200 personas

Erick pertenece a la comunidad La Unión, del pueblo comechingón, ubicada entre los departamentos Pocho y San Alberto, en un valle detrás de las sierras de Córdoba.

La comunidad está integrada por siete parajes y alrededor de 200 personas, aunque la cantidad de habitantes varía porque algunos integrantes se trasladan temporalmente para trabajar.

Una de las características de su organización es el trabajo comunitario. Aunque cada familia tiene sus propios animales y producción, una vez al año realizan tareas colectivas para ayudar a alguna de ellas.

También mantienen un sistema de colaboración cotidiana para resolver cuestiones como las compras y otras necesidades.

Erick explicó que parte de la historia de la comunidad está vinculada con acuerdos que sus bisabuelos realizaron con el Estado argentino en relación con las tierras. De ese proceso surgieron espacios que hoy forman parte de la vida comunitaria, como el cementerio, un salón comunal y la escuela primaria.

Los tejidos de Erick ya llegaron a distintos lugares del mundo

El poncho que recibirá León XIV no es la primera creación de Erick que trasciende las fronteras de Córdoba.

Sus trabajos ya llegaron a Europa, Estados Unidos y Oceanía. El artesano también participó de una obra colectiva vinculada al Fondo Nacional de las Artes y realiza prendas por encargo, con diseños personalizados.

Su producción es limitada porque cada pieza requiere un proceso artesanal que demanda mucho tiempo.

Durante la entrevista, compartió una anécdota que refleja cómo entiende su trabajo: recordó que la primera oveja que le dio su mamá fue la que le permitió confeccionar una alforja que luego se vendió en Estados Unidos.

"Yo le digo que gracias a esa oveja viajé yo y viajó mi oveja. Porque allá en Estados Unidos alguien se va a preguntar quién será que lo hizo", relató.

Para Erick, cada tejido lleva una parte de su historia y de su familia. Por eso, cuando una de sus piezas llega a otro país, siente que también viaja con ella.

Ahora, uno de sus ponchos tendrá un destino especial: será entregado al papa León XIV durante su visita a Córdoba. Una creación de un joven artesano que, hilo por hilo, llevó la identidad de su comunidad a una prenda destinada a una de las figuras más importantes del mundo.

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