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El preso más temido de Mendoza apareció muerto en su celda: investigan qué pasó
Montuelle estaba alojado bajo un régimen de aislamiento extremo conocido como RIF (Régimen de Intervención Física), una modalidad pensada para preservar la integridad del propio interno y de terceros. Vivía completamente solo, sin contacto con otros presos, y tenía antecedentes de conductas autolesivas y ataques violentos.
La escena fue descubierta durante el recuento de rutina del módulo 5. Eran las 20.05 cuando los agentes del Servicio Penitenciario notaron que no respondía a los llamados. Lo encontraron sentado sobre la cama, inmóvil. Intentaron reanimarlo, pero ya no reaccionaba. Una ambulancia confirmó el fallecimiento minutos después.
Enrique Hugo Montuelle Masmouk apareció muerto en su celda.
Enrique Hugo Montuelle Masmouk apareció muerto en su celda.
Sin señales de violencia ni suicidio
La Fiscalía de Homicidios de Mendoza descartó en las primeras horas cualquier indicio de agresión externa o participación de terceros. Tampoco hallaron evidencias de un suicidio. Si bien todo apunta a una muerte natural, el Cuerpo Médico Forense se encargará de realizar la necropsia para confirmar la causa definitiva.
Un prontuario marcado por la violencia
Montuelle no era un interno cualquiera. Se convirtió en una figura temida dentro del sistema penitenciario tras su participación en el brutal asesinato y descuartizamiento de otro preso en 2004. La víctima, Sergio Salinas, fue apuñalada más de 70 veces con facas caseras por un grupo de nueve internos, entre ellos Montuelle, tras una intoxicación con alcohol y psicofármacos. El cuerpo fue cortado en ocho partes y escondido en bolsas.
Por ese crimen recibió en 2007 una condena como partícipe primario de homicidio simple. Pero su historial siguió sumando causas: tiempo después le dictaron prisión perpetua por los asesinatos de Diego Ferranti y Gerardo Gómez, líderes del motín vendimial del año 2000. Ambos fueron apuñalados al ser trasladados desde Neuquén a Mendoza para declarar en un juicio.
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Indemnización por maltrato en prisión
Pese a su historial criminal, Montuelle logró en 2018 una indemnización por parte del Estado provincial. Denunció “agravio moral y daños físicos” sufridos durante su encierro en el penal de Boulogne Sur Mer, donde permaneció en condiciones extremas de aislamiento. En 2013, una pelea lo dejó con heridas graves y le tuvieron que amputar el bazo. Desde entonces arrastraba secuelas físicas permanentes.
Los jueces que fallaron a su favor reconocieron que vivió “más de una década en aislamiento, con múltiples episodios de autoagresión y heteroagresión” y padecía “trastornos psicológicos severos”.
La muerte de Montuelle vuelve a poner la lupa sobre el tratamiento de los internos en condiciones extremas, la salud mental en el encierro y la falta de protocolos efectivos para casos de alta peligrosidad.