Fenómeno El Niño en Santa Fe: cómo trabajan para resguardar a casi 700.000 cabezas de ganado en la zona de islas

La Provincia relevó las barcazas disponibles y coordina el traslado de animales ante la crecida de los ríos. También busca facilitar la comercialización de hacienda y advierte sobre los riesgos de operar en el agua.

La Provincia relevó las 20 barcazas operativas en Santa Fe para acompañar el traslado de la hacienda desde las islas hacia zonas más altas y tierra firme.

La Provincia relevó las 20 barcazas operativas en Santa Fe para acompañar el traslado de la hacienda desde las islas hacia zonas más altas y tierra firme.

En ese contexto, la Provincia trabaja en la coordinación de los traslados y en medidas para facilitar la salida de los animales. Según explicó Ignacio Mántaras, secretario de Agricultura y Ganadería del Ministerio de Desarrollo Productivo, en una entrevista realizada este domingo en el programa Algo que decir, los datos oficiales del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) indicaban que en agosto había unos 660.000 bovinos en los diez departamentos santafesinos con territorio insular. Si se suman equinos y ganado menor, la cifra se acerca a las 700.000 cabezas.

“Se ha hecho todo lo posible para estar mejor preparados”, sostuvo el funcionario, quien señaló que la provincia pasó de una etapa de prevención y concientización a gestionar las consecuencias de la crecida.

Trasladar la hacienda de las islas a tierra firme

El movimiento de animales ya comenzó. Primero se registraron desplazamientos entre islas, desde las más bajas hacia las más altas, y luego empezó la salida hacia tierra firme, principalmente mediante arreos y, cuando las condiciones lo requieren, con embarcaciones.

La situación es especialmente relevante en departamentos como San Javier, donde se concentran unas 250.000 cabezas, según detalló Mántaras. También hay una importante presencia de hacienda en Garay y otros departamentos de la zona ribereña.

Para organizar los traslados, la Provincia relevó las 20 barcazas que se encuentran operativas en Santa Fe y mantuvo conversaciones con Prefectura. Mántaras explicó que existe mayor disponibilidad de embarcaciones del lado de Entre Ríos y que el movimiento involucra a productores de ambas provincias, porque hay hacienda santafesina en islas entrerrianas y viceversa.

El funcionario recordó que la ganadería de islas está acostumbrada a convivir con ciclos de crecida y bajante, pero advirtió que los últimos tres, cuatro y hasta cinco años de niveles bajos dejaron una mayor cantidad de animales en esos territorios.

Por eso, uno de los objetivos es que la salida se realice de manera ordenada y con las herramientas disponibles para evitar pérdidas.

Caminos rurales y comercialización de los animales

Uno de los principales problemas que enfrentan los productores es la posibilidad de trasladar la hacienda cuando las lluvias afectan los caminos rurales. Mántaras señaló que la Provincia realizó inversiones mediante el programa Caminos Productivos, especialmente en la zona central y las cuencas lecheras, aunque reconoció que los trabajos no alcanzan para garantizar condiciones óptimas en toda la red vial.

La estrategia consiste en identificar junto con municipios, comunas y productores los caminos principales y estratégicos para priorizar su mantenimiento y permitir la circulación cuando las condiciones climáticas compliquen el acceso a los establecimientos.

En agosto, Santa Fe tenía unos 660.000 bovinos en los diez departamentos con territorio insular. Al sumar equinos y ganado menor, la cifra se acercaba a las 700.000 cabezas, según datos de Senasa.

En agosto, Santa Fe tenía unos 660.000 bovinos en los diez departamentos con territorio insular. Al sumar equinos y ganado menor, la cifra se acercaba a las 700.000 cabezas, según datos de Senasa.

En paralelo, el Gobierno provincial mantiene conversaciones con consignatarias para intentar ampliar la cantidad de remates feria en la zona de la Ruta Provincial 1. La intención es que los productores que necesitan sacar animales de las islas puedan comercializarlos de manera ordenada.

Mántaras explicó que los animales gordos ya habían salido en buena medida durante los meses anteriores y que ahora la mayor preocupación está puesta en los rodeos de cría, especialmente las vacas que tienen terneros al pie.

También señaló que el valor actual de la hacienda puede favorecer la comercialización, aunque la decisión de desprenderse de los animales no deja de ser una situación difícil para los productores.

Las recomendaciones para trasladar animales de manera segura

Además de la logística, las autoridades remarcan la necesidad de extremar las precauciones durante los movimientos de hacienda.

La Agencia Provincial de Seguridad Vial y Vialidad trabajan para advertir sobre la presencia de animales en las banquinas, especialmente en la Ruta Nacional 11 y la Ruta Provincial 1, corredores utilizados para los traslados. En el norte provincial, la coordinación también requiere la intervención de organismos nacionales.

Mántaras hizo hincapié en el uso de salvavidas para todas las personas que participen de las tareas en el río, tanto durante los arreos como en embarcaciones grandes y pequeñas.

El traslado de terneros y animales de menor tamaño suele requerir el uso de lanchas o canoas. En esas maniobras, el funcionario advirtió que incluso los trabajadores más experimentados están expuestos a sufrir accidentes.

La recomendación cobra especial importancia después de la muerte de una persona durante tareas vinculadas al movimiento de hacienda en el río, un episodio mencionado durante la entrevista.

Qué puede pasar con el precio de la carne

La salida de animales de las islas también puede repercutir en la oferta de hacienda disponible para faena y, eventualmente, en los precios al consumidor.

Según Mántaras, si el fenómeno de El Niño obliga a retirar más animales de los campos hacia fin de año, podría aumentar la cantidad de hacienda que ingresa a la cadena comercial. En ese escenario, consideró que el efecto sobre el precio de la carne en el mostrador podría ser estable o incluso tender a la baja.

La salida de animales de las islas también puede repercutir en la oferta de hacienda disponible para faena y en los precios al consumidor.

La salida de animales de las islas también puede repercutir en la oferta de hacienda disponible para faena y en los precios al consumidor.

Sin embargo, aclaró que se trata de una posibilidad y evitó anticipar una evolución concreta de los precios. También recordó que diciembre suele registrar una mayor demanda de carne por las fiestas de fin de año.

Un escenario que depende de cómo evolucione El Niño

El centro-sur de Santa Fe aparece, por el momento, con un escenario relativamente más tranquilo, mientras que el centro-norte y la franja ribereña hacia el este podrían enfrentar mayores dificultades. De todos modos, insistió en que la evolución dependerá de cómo se manifiesten las lluvias durante las próximas semanas.

Si bien el impacto más inmediato sobre la ganadería se concentra en la salida de animales de las islas, las precipitaciones también pueden afectar a otros sectores productivos. En los tambos, por ejemplo, el barro y el deterioro de los caminos complican el ordeñe, la logística y el retiro periódico de la leche.

Por ese motivo, Mántaras destacó la importancia de que los productores hayan previsto reservas forrajeras. “Si no hay comida, no hay litros y si no hay comida no hay kilos de carne”, resumió.

El desafío para la ganadería santafesina es resguardar los rodeos, facilitar los traslados y reducir los riesgos para quienes realizan las tareas en un contexto que todavía depende de la evolución del fenómeno climático.

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