Se trata del ARA Alférez Sobral, un buque que participó de la Guerra de Malvinas tras ser transferido a la Armada Argentina en 1972.
"Estoy por repatriar mi avión, que lo tengo en un contenedor, faltan terminar los papeles y juntar los 12 mil dólares para pagar el flete y recibí el llamado de un amigo que me dijo que teníamos que hacer algo por el buque", contó Crippa.
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Así, sostuvo que conformó un grupo que se llama "Salvemos al Sobra" y que pidió a la Armada y al Ministerio de Defensa que frenen el remate: "Tuve respuesta de ambos organismos".
"También hablé con autoridades de la provincia de Santa Fe y autoridades de la Municipalidad de Santa Fe. Ambas autoridades mostraron interés y, cuidadosos de los bienes que están cuidados, me pidieron que haga un análisis de costos", continuó explicando.
Y apuntó: "Quiero juntar voluntades. Necesito buzos y mecánicos para saber qué se necesita para ponerlo en condiciones para remolcarlo y abaratar costos".
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"También tengo que conseguir remolcadores y prácticos para llevarlo por el mar argentino, el Río de la Plata y el Río Paraná. Voy a tratar de que nos hagan un precio razonable y voy a tratar de convencer a petroleras para que nos den combustible para el remolque", agregó Crippa.
De la misma forma, aclaró que "en la ciudad de Santa Fe se necesita un costo de mantenimiento solventable" y contó que, con el buque, busca "atender una cuestión social".
"A la ciudad de Santa Fe van alumnos de las escuelas de todas las proincias a visitarla. La idea es acondicionar el espacio para que, de tal modo, les brinde la posibilidad de dormir una noche en el buque", dijo el excombatiente.
La historia del ARA Alférez Sobral
"El Sobral tiene un significado mucho más amplio que la terrible lucha que vivió en Malvinas. Su nombre se debe a un oficial de la Armada, un geólogo, que en 1901 acompañó a una expedición extranjera a la Antártida. El buque quedó aislado tres años y durante esos tres años estuvieron aislados del mundo y sin capacidad de nada. Desde 1901 hasta hoy, la Argentina tuvo presencia permanente en el territorio antártico gracias a esa acción", relató Crippa.
"Este buque es un símbolo y que nos marca ante el mundo. Hizo una misión humanitaria en medio de la guerra. Buscó a dos pilotos argentinos que habían sido atacados en el mar argentino y fue atacado por dos helicópteros ingleses", recordó y cerró: "Estos buques no navegan más y están ocupando espacio en un puerto, produciendo gastos porque tienen que estar limpios y con guardias. Si no hay nadie interesado, van a remate y se usan como chatarra".