Encontraron muertas a cinco ballenas en Puerto Madryn: investigan una posible mortandad récord
En las últimas 48 horas encontraron cinco ballenas sin vida en las costas de Puerto Madryn. Los especialistas investigan las causas y advierten sobre una posible mortandad récord de crías.
En las últimas 48 horas se encontraron cinco ejemplares sin vida en distintos sectores de la costa de Chubut, incluido Puerto Madryn.
La aparición de cinco ballenas muertas en las costas de Chubut durante las últimas 48 horas encendió las alarmas entre los especialistas que estudian a la ballena franca austral. Los hallazgos se produjeron en distintos puntos de Península Valdés y Puerto Madryn, mientras los investigadores analizan las posibles causas de una mortandad que podría superar los registros históricos.
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Según datos preliminares del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), la cantidad de crías muertas durante esta temporada podría superar el récord documentado en 2012. Los científicos, sin embargo, todavía necesitan completar los relevamientos y analizar las muestras para determinar la magnitud del fenómeno.
Uno de los principales factores bajo investigación es la posible incidencia de la marea roja, un fenómeno asociado con la proliferación masiva de microalgas que pueden producir toxinas. También se analiza la presencia de una bacteria vinculada con la enfermedad de la erisipela en algunos ejemplares.
Encontraron cinco ballenas muertas en las costas de Chubut
El hallazgo más reciente ocurrió este martes en la costa de Puerto Madryn, donde encontraron una nueva ballena franca austral sin vida. Entre el domingo y la tarde del lunes, otros cuatro ejemplares habían aparecido muertos en distintos sectores del litoral, con longitudes de entre 10 y 14 metros.
La sucesión de casos preocupa a los investigadores, que buscan establecer si las muertes responden a una misma causa o si intervienen distintos factores ambientales y sanitarios.
Mariano Coscarella, biólogo e investigador del CONICET, explicó al medio ADNSUR que durante octubre las ballenas comienzan a prepararse para su desplazamiento hacia las zonas de alimentación. En ese proceso, pueden ingerir algas que producen toxinas asociadas con la marea roja.
El especialista recordó que se registraron situaciones similares en temporadas anteriores, como las de 2022 y 2024. No obstante, aclaró que todavía no pueden confirmar si los casos actuales responden al mismo mecanismo.
"Lo que estamos viendo probablemente no sea el mismo fenómeno, pero estos son los primeros animales que hemos visto, se han tomado las muestras y habrá que analizarlas", señaló Coscarella.
La marea roja, una de las hipótesis bajo investigación
La marea roja se produce cuando determinadas microalgas se multiplican de manera extraordinaria en el agua. Algunas especies liberan toxinas que pueden afectar a organismos marinos y provocar consecuencias para la fauna que se alimenta en esas zonas.
Entre las condiciones que pueden favorecer estas proliferaciones se encuentran la temperatura del agua, la disponibilidad de nutrientes y la intensidad de la luz solar. Sin embargo, la presencia de este fenómeno no implica que todas las especies de algas produzcan sustancias tóxicas ni permite atribuir automáticamente las muertes a esa causa.
Los investigadores intentan determinar si las ballenas que aparecieron muertas estuvieron expuestas a toxinas durante su alimentación. Para avanzar con esa evaluación, necesitan analizar muestras de los animales y estudiar las condiciones del agua en los golfos Nuevo y San José.
Coscarella también señaló que los casos de crías podrían estar relacionados con la bacteria que provoca la erisipela, una enfermedad que puede afectar a distintos animales. Según indicó, los informes preliminares apuntan a esa posibilidad, aunque todavía faltan los resultados definitivos.
La mortandad podría superar el récord de 2012
La preocupación también se concentra en la cantidad de crías muertas durante esta temporada. En 2012, los registros documentaron 113 ballenatos sin vida, una cifra que hasta ahora constituye uno de los antecedentes más graves para la población de ballena franca austral en la región.
El ICB advirtió que los datos preliminares de este año podrían reflejar un episodio de mayor escala. De todos modos, el organismo aclaró que necesita consolidar los registros y relacionarlos con la cantidad total de nacimientos para evaluar el impacto sobre la población.
El censo realizado en septiembre contabilizó 1.375 ballenas francas australes en las costas de Chubut, entre ellas 409 crías. Por su parte, los datos extraoficiales mencionados en los reportes sobre la mortandad señalan que ya se habrían contabilizado más de 340 ballenatos muertos en las playas de Península Valdés. Esta última cifra requiere confirmación mediante un relevamiento sistemático.
Como antecedente, durante el año pasado se registraron alrededor de 2.200 ballenas en el Golfo Nuevo y una mortalidad de 80 ejemplares. Las cifras de distintas temporadas deben analizarse en función del tamaño de la población, la cantidad de nacimientos y los criterios utilizados para contar los animales.
Qué necesitan investigar los especialistas
Además de determinar las causas de cada muerte, los equipos científicos deben estudiar las condiciones ambientales de los golfos Nuevo y San José. Los análisis del agua permitirán buscar posibles toxinas y establecer si existen factores que puedan afectar a las ballenas durante su alimentación.
También resulta necesario recorrer las costas de manera sistemática para contabilizar los ejemplares sin vida, evitar que un mismo animal aparezca registrado más de una vez y establecer dónde y cuándo se producen los hallazgos.





