El proceso de beatificación y canonización de Mama Antula comenzó en 1905, convirtiéndose en la primera causa argentina. En 2016, fue declarada beata y a fines de 2023, el Papa Francisco anunció su canonización, la cual está programada para el 11 de febrero.
“El milagro por el cual Mama Antula será santa se dio en la ciudad de Santa Fe”, afirmó en diálogo con AIRE monseñor Sergio Fenoy que recordó el incidente que sufrió Claudio Perusini y lo llevó a permanecer internado en grave estado en el hospital José María Cullen.
Es en esa instancia en la que recibe la visita de un amigo sacerdote jesuita, el obispo Ernesto Giobando, que le entrega a la familia una estampa de Mama Antula y les recomienda que la recen a ella.
“Comienzan a invocar y consiguen que salga del peligro y hoy esté restablecido, de lo cual nos alegramos", recuerda Fenoy. "Un milagro es eso. En este caso ha sido una curación inexplicable para la ciencia, que se obtiene gracias a la intersección de una persona concreta que en este caso fue Mama Antula”.
La vida de Mama Antula
La figura de Mama Antula se sitúa en un tiempo lejano. Nació en Santiago del Estero en 1730 y falleció en 1799 en Buenos Aires. Para los creyentes, es una fuente de inspiración, ya que se trata de una mujer que recorrió gran parte de Argentina a pie, dedicándose a la misión y proclamando, a su manera, el llamado a la conversión en nombre de Jesús.
Fenoy describe a Mama Antula como una mujer fuerte que se preocupa del crecimiento espiritual de la gente más sencilla, propiciando los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola.
“Desafiando muchas veces prejuicios de la época, con muchas incomprensiones que tiene que sufrir, incluso de parte de la iglesia”, sostiene monseñor que recalca la labor de la santa como un ejemplo a seguir.
Cómo se lleva adelante el proceso de beatificación y canonización en la Iglesia
El proceso de beatificación y canonización se da cuando un cristiano que tuvo una vida ejemplar, evangélica, de amor a Dios y servicio a los demás, fallece y comienza a tener fama de santidad.
“De a poco la iglesia desea investigar más sobre su vida, sus escritos, contexto histórico. Ahí comienza lo que llamamos el proceso de beatificación. Comienza siempre en el lugar donde la persona, el creyente, muere”, explica monseñor.
Es una investigación muy cuidadosa, donde intervienen personas que lo conocieron, estudios históricos. En primer lugar, a la persona se le da el nombre de “Siervo de Dios”. Cuando se termina de instruir y organizar el material, se envía a Roma, donde se estudia el caso.
Se analizan las virtudes que vivió la persona y si lo hizo de una manera admirable, fuera de lo común, se lo llama venerable.
“Cuando sucede un primer milagro y este es reconocido, se le da el nombre de beato. Cuando se da un segundo milagro, se lo llama santo y se le puede dar el culto público. Tenemos plena seguridad que está en comunión con Dios, y podemos recibir gracias y favores por su intersección”, enumera Fenoy.
Es un proceso que antes se hacía muy sencillamente por aclamación popular en los primeros tiempos de la iglesia o los mártires, por ejemplo, que daban la vida por Cristo.
“Hoy este proceso es mucho más delicado, se tiene mucha atención para hacerlo bien, porque solamente el Papa puede declarar beato o santo a alguien. Entra un magisterio infalible y se busca que no haya ningún cabo suelto”, sostiene la máxima autoridad de la iglesia santafesina.
La recuperación de Perusini debe traducirse para los santafesinos en un hecho tanto de alegría como de agradecimiento. En primera instancia, por la persona curada y, por otro lado, por todo lo que significó el proceso que llevó a certificar la veracidad y autenticidad del milagro.
El cual es muy riguroso y en el que intervienen muchas personas que lo estudian y analizan, desde médicos, profesionales y laicos.
“Para nosotros significa confiar en la providencia de Dios que siempre nos cuida, nos ha mirado particularmente con cariño a través de Mama Antula y de este milagro creo que para nosotros es fortalecer nuestra fe en ese Dios. Que siempre nos responde, no siempre dándonos lo que pedimos, pero siempre con amor. Creo que eso es lo que podemos sacar de este milagro santafesino”, concluyó Fenoy.
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