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Actualidad Hospital Italiano |

El grupo de WhatsApp donde el anestesista del Hospital Italiano organizaba las fiestas sexuales con propofol

La Justicia detectó un grupo de WhatsApp donde personal médico organizaba encuentros privados para el consumo de fármacos anestésicos fuera del ámbito sanitario.

El escándalo en el Hospital Italiano sumó un dato revelador en las últimas horas tras el hallazgo de un grupo de WhatsApp dedicado a la organización de encuentros clandestinos. Los integrantes utilizaban la plataforma para coordinar reuniones vinculadas al uso recreativo de potentes fármacos hospitalarios. El caso genera una fuerte conmoción en el sistema de salud y ya cuenta con la intervención directa de la Justicia.

La "Fiesta del propofol": el escándalo del Hospital Italiano

La investigación se originó luego de la muerte de un joven residente, a quien hallaron sin vida en su domicilio tras una sobredosis de propofol y fentanilo. A partir de ese fallecimiento, los peritos tiraron de un hilo conductor que señaló directamente a un médico anestesista de la institución. El impacto en el ambiente médico creció al conocerse el contexto en el que el profesional suministraba presuntamente las sustancias.

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Distintas fuentes confirmaron la existencia de un chat titulado “Fiesta del propofol”, donde se coordinaban reuniones entre personas del entorno del médico investigado. El nombre del grupo se viralizó rápidamente y se transformó en la pieza más sensible del expediente. Los testimonios recogidos por los investigadores manejan dos hipótesis principales sobre lo que ocurría en esos encuentros privados.

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El Hospital Italiano detectó faltantes de fentanilo y propofol tras la muerte de un médico residente.

El Hospital Italiano detectó faltantes de fentanilo y propofol tras la muerte de un médico residente.

La primera línea de investigación se centra en los denominados “viajes controlados”. En estas experiencias, el profesional suministraba anestésicos en dosis calculadas para inducir estados de relajación extrema a cambio de dinero. La segunda versión, aún más polémica, señala la realización de reuniones de carácter íntimo donde los asistentes participaban voluntariamente de este tipo de prácticas bajo sedación.

Las alarmas se encendieron ante el uso de medicamentos críticos fuera del entorno controlado del hospital. Desde la institución médica ratificaron el faltante de estos fármacos y aseguraron que tomaron medidas severas contra los involucrados. El centro asistencial colabora con la Justicia para determinar la trazabilidad de las ampollas de propofol y fentanilo que terminaron en manos civiles.

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Muchos profesionales de la salud admiten que el tema ya protagoniza las discusiones en chats internos y pasillos de otros sanatorios. El nombre “Fiesta del propofol” quedó instalado como el símbolo de un escándalo que apenas comienza su etapa procesal. La fiscalía espera los resultados de las pericias tecnológicas sobre los teléfonos secuestrados para identificar a todos los participantes del grupo.