Hace 58 años atrás, el presidente argentino Arturo Frondizi llegaba a Paraná para celebrar el acto de colocación de la piedra fundamental del Túnel Subfluvial. Pero ese día no solo es recordado como el inicio de la gigantesca obra de ingeniería que unió la Mesopotamia al país, sino también por el discurso de política exterior independiente que brindó el entonces presidente. Un mes y medio después de esto, fue derrocado por un golpe militar.
El 3 de febrero de 1962, se dió inicio a la obra de ingeniería única en Latinoamérica que fue finalmente inaugurada el 13 de diciembre de 1969 y hoy perdura como un símbolo de federalismo, unidad de los pueblos y crecimiento regional. Por ese entonces la única forma de cruzar entre Santa Fe y Paraná era en balsa y desde mucho antes, principios del siglo XX, ya se había empezado a discutir la necesidad de una conexión entre la región Litoral y Mesopotamia. El primer proyecto de un puente para unir las dos ciudades data de 1911. Pero aunque esto parecía ser lo más lógico, no prosperó y la idea del túnel fue tomando fuerza.
Fue recién a fines de 1959 y en el restaurante “Luisito” de Paraná que el gobernador de Entre Ríos, Raúl Uranga, y el de Santa Fe, Carlos Sylvestre Begnis, acordaron tras un almuerzo la construcción de un Túnel que uniera ambas capitales provinciales. Al año siguiente las provincias se comprometieron a llevar adelante la obra con recursos propios, con independencia de la autorización y el apoyo del Estado Nacional. Llamaron a licitación y en 1961 abrieron el sobre con la propuesta del único consorcio oferente conformado por una empresa argentina, una alemana y otra italiana.
Aquel sábado de febrero, en medio de un convulsionado contexto político, Frondizi arribó a la capital entrerriana para colocar la piedra basal del Túnel Subfluvial. Estuvo acompañado por el primer mandatario uruguayo, Eduardo Víctor Haedo y allí lo recibieron los gobernadores de Entre Ríos, Santa Fe, Buenos Aires y Misiones. También participaron embajadores, militares y eclesiásticos.
Las palabras que el presidente radical dijo en el acto no tuvieron el tono de formalidad de la ocasión e incluso en ningún momento se refirió al túnel cuya obra estaba iniciando. Pero así y todo el discurso que dió en Paraná fue recordado como el más importante y emotivo de su vida en el que planteó su convicción de una política exterior independiente.
En el mismo se refirió a la posición de Argentina en la Conferencia de Punta del Este que se había celebrado unos días antes y donde el país junto con Brasil, Chile, México, Ecuador y Bolivia se habían abstenido de votar por la exclusión de Cuba de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Sin embargo, Estados Unidos logró su objetivo con el voto de otras naciones. El motivo era que Fidel Castro había declarado al gobierno de la isla como «marxista-leninista».
"A pesar de la guerra fría y los intereses egoístas que se esconden detrás de ella, a pesar de las reiteradas tentativas de penetración que realiza el comunismo internacional, nos cabe a nosotros, los argentinos, dejar claramente establecido que lo que se está discutiendo en América, no es la suerte de un caudillo extremista que se expresa a favor de un orden político que nada tiene que ver con la realidad de nuestro pueblo, sino el futuro de un grupo de naciones subdesarrolladas que han decidido libremente acceder a niveles más altos de desenvolvimiento económico y social", había dicho Frondizi en su recordado discurso en medio de un clima político tormentoso.
A días de estas palabras del presidente, el 29 de marzo, las Fuerzas Armadas perpetraron un golpe de Estado y Frondizi fue derrocado. Ese mismo mes comenzaron las obras del Túnel Subfluvial que originalmente llevó el nombre de «Hernandarias» -en recuerdo a Don Hernando Arias de Saavedra, primer criollo que gobernó esta parte del continente-.
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