Rosana Galliano, de 29 años, mamá de sus hijos, de 2 y 4 fue asesinada por José Arce su marido en complicidad con la madre de éste: Elsa Aguilar. Por el femicidio la Justicia los condenó a ambos a perpetua y consiguieron la prisión domiciliaria. Increíblemente, la justicia dispuso que los hijos de la pareja vivían con el padre bajo su tenencia, es decir los obligaron a vivir con el asesino de su madre. Diez años después, Arce murió y fue e n ese momento en que el menor, se mudó con Mónica, su tía materna. El otro se queda con su abuela, también condenada en forma perpetua. El sábado, esa mujer, Elsa Aguilar (87), muriera, precisamente un año después que su hijo, el femicida José Arce.
“Hoy ya se viene conmigo”, contó a Clarín Mónica, hermana de Rosana, en referencia a su sobrino mayor, de 16 años. El menor, de 14, vive con ella desde hace un año. Según Mónica, “esta semana ya se iba a resolver la tutela y supongo que ahora, con lo de esta señora, lo van a resolver más rápido. Sólo me queda presentar el certificado de defunción en el juzgado y listo”.
Durante diez años, desde el crimen de Rosana en 2008 hasta la muerte de Arce, los chicos se vieron obligados a convivir con el asesino de su mamá y con su abuela, más allá de que esos adultos hubieran sido condenados –con sentencia firme- por ser responsables de un “homicidio triplemente agravado por el vínculo, por alevosía y por haberse cometido de forma premeditada por dos o más personas”.
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