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Actualidad Redes sociales | Tiempo | Facebook

Con la pandemia explotó el consumo de redes sociales y preocupan las secuelas: alta exposición, ansiedad y frustración

La pandemia otorgó una importante cantidad de tiempo para que los usuarios navegaran. Esto se reflejó en un incremento del 72% en el consumo. Los centennials son la franja más afectada por la era de la inmediatez. El análisis del sociólogo Roberto Stahringer, experto en redes.

Las redes sociales se convirtieron en un requisito del siglo XXI, al igual que una amplia galería en donde todo lo que se ve es la última tendencia, bonito y necesario. Un mundo complejo en el que el objetivo principal es llevar a los usuarios al consumo y en el que los algoritmos trazan el recorrido para concretar esa tarea. Un escenario en el que las ficciones también cobran protagonismo con escenarios calculados y elaborados para alcanzar la mayor cantidad de likes en determinada cantidad de tiempo, el menos posible, obvio.

¿Qué es lo que realmente vale en un mundo marcado por la superficialidad de los likes? ¿Cuáles fueron las consecuencias que el encierro potenció durante la pandemia? Para dilucidar estos interrogantes Aire Digital dialogó con el sociólogo Roberto Stahringer, especialista en redes sociales.

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Desde una perspectiva filosófica las redes sociales brindan un refuerzo a la categoría del estar, dejando de lado el ser. Hoy las personas se definen por lo que muestran: desde una receta de cocina en un determinado paisaje, en un determinado momento. “No importa cómo, dentro de esos tamices lo primero es estar, es como si la existencia se definiera a partir de que nos podemos mostrar”, destacó Stahringe.

Las redes fueron evolucionando en la posibilidad de potenciar el mostrar, por eso es importante para los usuarios mantenerse activos en las redes, un aspecto que implica dedicarle mucho tiempo, posteos, participación e interacción. “Como si finalmente la calidad de nuestro estar, la real perspectiva de nuestro ser, se definiera por cuántos y de qué manera somos percibidos en las redes”, explica el especialista. Hoy el reconocimiento se mide a través de los likes, un tweet, o una mención, dependiendo el tipo de red social.

Esta perspectiva tomada desde una visión psicológica deja entrever cómo los proyectos de vida no logrados generan grandes enfermedades sociales como la angustia existencial a raíz del objetivo no alcanzado. “Es decir, no poder ser aquello que socialmente se dice que tiene que ser. El modelo era la mujer casada con hijos, con la casa propia y el vehículo. El varón con su trabajo, hijos, etc. Modelos de ser que hoy son un poco modificables”, ejemplifica Stahringer.

Lo que importa es el hoy y el ahora y que estos sean lo más redituables posible. Esa visión a corto plazo se traduce en una ansiedad que reemplaza a la angustia. En la actualidad se observa este tipo de comportamiento entre los centennials, generación que el sociólogo no duda en describir como “súper ansiosos”. “Estos jóvenes no toleran mucho la frustración porque han sido formados en un mundo de lo inmediato, en donde la espera no está dentro de sus posibilidades o hábitos y la frustración dentro de esa espera mucho menos”, aseguró.

El efecto pandemia y el consumo de las redes

La pandemia derivó en una exacerbación de la ansiedad, desde el punto de vista que el encierro durante las primeras etapas definió un nuevo modo de vida en donde, despojados de la rutina, las personas se encontraron con el entorno inmediato, aquel que estaba invisibilizado.

El encierro modificó un aspecto determinante para este esquema de redes sociales que es el tiempo. “De repente nos encontramos con una cantidad de tiempo mayor a la que antes teníamos y encima encerrados en un espacio físico finito. Eso lleva en un proceso a corto plazo a una hiperconexión o hiperconectividad de parte de todas las personas. No es un fenómeno que atañe solo a los jóvenes, los mayores o alguna franja puntual”, confirmó el especialista.

Los estudios realizados arrojan que el incremento en el uso de redes sociales fue del 72% durante el período de pandemia. Porcentaje que se traduce en un promedio de seis horas diarias, esta cifra no incluye plataformas on demand como Netflix por ejemplo. En Argentina no se registró un incremento de consumo tan marcado como si sucedió a nivel general en América Latina, que dentro de las redes sociales, las más beneficiadas a nivel global fue Facebook como red.

Uno de los hábitos más fuertes que transformó esta pandemia tiene que ver con el comercio electrónico. “Es más llamativo cómo evolucionó el mercado a partir de la pandemia en su forma de comercialización”, destacó Stahringer.

Los temas más consumidos estuvieron relacionados con temas de salud, si bien hay un montón de tipos que se van modificando según cada red social y como cada una de estas tiene distintos públicos y nichos de mercado. En definitiva atrapa a una gran población mundial, ya que se estima que hoy hay 4.000 millones de personas conectadas a una red social , y la mitad casi 2700 millones son usuarios activos de Facebook. Esta red fue la gran beneficiaria de la pandemia.

El consumo post pandemia

Tras la pandemia y una vez liberados del encierro el tiempo vuelve a entrar en juego como un aspecto relevante. “El tiempo destinado a nuestra vida en actividad, en la medida que nuestras actividades empiezan a retomar cierta normalidad la cantidad de uso puede ser potencialmente menor”, sostuvo el sociólogo

Los estudios elaborados sobre la temática prevén un amesetamiento en el uso que se hará más notorio en Facebook (dado que requiere de desarrollo de contenido), esta tendencia no será tan notoria para IG, mientras que Twitter, que fue otro de los que ha crecido, mantendrá el nivel de usuarios.

En promedio y en un contexto “normal” los argentinos navegan entre 3.30 horas a 4.00 horas diarias. “Facebook en las proyecciones que tiene espera un amesetamiento y luego un leve decrecimiento en lo que son los usuarios activos, hubo un crecimiento casi del 20% en los meses iniciales de la pandemia”, destacó Stahringer. IG ocupó el segundo lugar y estiman que van a tener un decrecimiento en lo que es el volumen de tráfico.

En promedio hay usuarios de facebook con 54 ingresos mensuales, lo que se traduce en dos ingresos diarios, entendiendo que hay gente que lo usa una vez cada 15 días.

El gran hallazgo que tuvo Facebook en la pandemia fue incorporar el esquema de comercio, el principal sustento económico son las pymes mundiales que no pueden por una estructura de mercado acceder a una difusión masiva y buscan segmentar población. Esto se reflejó en el aumento del 11% que registraron las acciones de la empresa.

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