A fines de julio abrió, en pleno barrio Belgrano de la Ciudad de Buenos Aires, "Cero Market": el primer supermercado sustentable de la Argentina. Una propuesta sumamente innovadora y ecológica que busca reducir al mínimo el uso de plástico y otros desechos descartables, que pueden tardar hasta 1000 años en degradarse y terminan contaminando tierra y mar.
Por Aire de Santa Fe, Ana Pierre, una de las fundadoras de este primer negocio libre de envases, contó cómo funciona esta nueva forma de vender y consumir productos, y cuáles fueron los valores fundamentales en juego a la hora de pensar este emprendimiento.
Al ingresar, los clientes se encuentran con bateas, dispensers y tachos, todos de acero inoxidable, que contienen los productos perfectamente etiquetados con la información necesaria: ingredientes, información nutricional, fecha de vencimiento y precio. Todos los contenedores con los que trabajan están hechos en el país: "Son cosas que existen en otros lados del mundo pero no quisimos importarlas porque nuestra apuesta es integral, es al país, al productor local y a la industria nacional", remarcó Ana.
Pero, si no hay envases, ¿cómo se lleva uno las compras a su casa? Desde la firma "invitan" a que cada persona llegue al local con sus tuppers, bolsas y frascos, que son debidamente pesados al entrar, para que sólo paguen por el contenido efectivo de lo que se llevan. "Nuestra idea es que los clientes reciclen y reutilicen lo que tienen en sus casas. Buscamos reforzar la idea de que los envases se pagan. No sólo contaminan, sino que cuestan".
Diferencia de precios
El hecho de no tener que pagar un envase, puede abaratar considerablemente el precio de los artículos. Sobre esto, Pierre afirma que depende mucho del tipo de producto pero que el valor fundamental de Cero Market es que "la compra sustentable nunca tiene que ser más cara a la que se hace en un mercado tradicional. A partir de ahí, hay muchos productos que se compran más baratos: la miel, el aceite, las mermeladas, las harinas "raras", galletitas, y sumado a eso lo que permite abaratar los costos es que no hay unidades mínimas".
"Nos faltan algunas cosas respecto de un super tradicional que son los productos frescos. Esto era una puesta de dos emprendedores y cuando uno mete cadena de frío la inversión es mucho mayor. No nos animamos porque no sabíamos cuán buena recepción tendríamos en el mercado local, pero hoy lo lamentamos porque la recepción que tuvimos fue maravillosa", concluyó una de las cabezas de este proyecto nacido en Buenos Aires pero con la firme idea de expandirse a todo el país para hacer de la Argentina un lugar más sustentable.
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