Si hay un país al que le sobran vacunas, ese es Estados Unidos, por lo que cualquier persona del mundo puede ir y pedir que le apliquen la vacuna que elija. Tienen, al menos, dosis de Pfizer, AstraZeneca, Moderna y Johnson & Johnson. En las últimas semanas, miles de argentinos viajaron a Miami a inmunizarse contra el coronavirus.
El agente de turismo Fernando Doldán, que viaja por el mundo con grupos chicos, explicó en Creo, el programa de José Curiotto por Aire de Santa Fe, cómo es el proceso de vacunación en West Miami, en donde se colocó las dosis de Pfizer.
"Hay un par de lugares en el mundo que te permiten, no siendo local, vacunarte. El que se destaca es Estados Unidos porque le sobran parvas de vacunas a diario. Es obsceno", dijo Doldán. Y relató cómo fue que, apenas estaba dejando el aeropuerto de Miami, antes de entrar en la autopista, se dio con un cartel que decía 'estamos aplicando vacunas' y decidió hacerlo.
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"En el lugar que me vacuné, que es una escuela de West Miami, estimaban que iban a sobrar ese día 1.300 vacunas", dijo el viajero, que enfatizó en el hecho de que en Estados Unidos sobran vacunas de todo tipo. "Una vacuna que se aplica alguien que puede en Estados Unidos, es un lugar más para un argentino que está en la fila esperando", sostuvo.
Doldán viajó a Miami con un grupo de colombianos. En ese país, la vacunación se encuentra en una situación similar a la de Argentina en cuanto a las negociaciones y las aplicaciones. "Cuando salimos del aeropuerto -que está al oeste de Miami- con la trafic, éramos nueve en total. Cuando voy a subir a la autopista, veo un cartel que dice 'estamos aplicando vacunas'. A uno de los muchachos le dije '¿querés que pare y pregunte?' Me dijo 'dale'. Pregunté. El policía me dijo: 'si se quieren vacunar, pueden hacerlo ahora'. Eran doce menos cuarto del mediodía. Todos asintieron. Estábamos a una cuadra del lugar en donde vacunaban. El policía nos dijo que había mucha gente ahí y nos mandó a una escuela que quedaba a diez minutos de donde estábamos. La buscamos en el GPS", relató el agente de turismo.
"En el lugar que me vacuné, que es una escuela de West Miami, estimaban que iban a sobrar ese día 1.300 vacunas", dijo Doldán.
Cuando llegaron a la escuela, un policía les tomó los datos, ya que no tenían un turno asignado. "Una chica, con un traje de protección contra el covid, nos preguntó si queríamos hablar en inglés o español. Le dije que en español. Nos acompañó a un estacionamiento y de ahí nos acompañó un chico joven hacia una carpa blanca. El chico les comunicó que preferíamos hablar en español", contó Doldán.
"Es tan prolija la situación, tan admirable, que el que nos tomó los datos nos dijo '¿qué vacuna quieren?' Tenían Pfizer y AstraZeneca. Elegimos Pfizer. Luego, nos imprimió en una serie de hojas como calcomanías chiquitas un código de barra y nos lo pegó en la mano. Seguimos caminando a la siguiente carpa. Los que tenían calcomanía azul fueron para la derecha y nosotros por la izquierda en la fila. Ahí había militares, ya no civiles. Nos atendió un señor, nos sentó en un escritorio y nos explicó todo lo de la vacuna. Cuando estuvimos todos de acuerdo, nos escaneó con una tablet el código de barra que teníamos en la mano, se acercó una enfermera con una bandejita y todas las vacunas que tenían un código de barras que coincidía con el nuestro", contó sobre la experiencia.
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¿Y la segunda dosis? De haber permanecido en Estados Unidos, pero en otro estado, Doldán explicó que les iban a gestionar completar la vacunación allí. Pero no hizo falta, ya que, terminado el recorrido por ese país, volvieron a Miami y completaron la inmunización.
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