Cómo afrontar la derrota de Argentina en la final del Mundial, según un psicólogo deportivo
El psicólogo deportivo Augusto Galateo analizó en AIRE el impacto emocional que dejó la derrota de la Selección Argentina en la final del Mundial 2026. La importancia de validar las emociones, evitar el exitismo y entender que el resultado no define el valor de un proceso.
Limitar el análisis únicamente al resultado puede llevar a una mirada reducida no solo del deporte, sino también de la vida.
La derrota de la Selección Argentina en la final del Mundial 2026 dejó un país atravesado por la tristeza. Después de semanas de ilusión, miles de argentinos se despertaron con una sensación difícil de explicar: frustración, bronca y vacío por un objetivo que quedó a un paso.
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Pero, ¿cómo se procesa una derrota cuando el fútbol ocupa un lugar tan importante en la identidad colectiva? ¿Cómo se acompaña esa tristeza sin negarla? ¿Qué enseñanza deja un equipo que, aun sin levantar la copa, volvió a representar a todo un país?
Sobre esos interrogantes reflexionó el psicólogo deportivo Augusto Galateo, quien dialogó con AIRE y propuso una mirada que trasciende el resultado de un partido.
La derrota duele, pero también forma parte del juego
Para Galateo, el primer paso es aceptar que la tristeza es una reacción esperable. "Nos va a afectar. Más allá de que no deja de ser un resultado deportivo, para muchos de nosotros el fútbol nos mueve en la vida cotidiana", explicó.
Sin embargo, advirtió que limitar el análisis únicamente al resultado puede llevar a una mirada reducida no solo del deporte, sino también de la vida. "Tenemos que entender que no siempre se gana. La derrota es parte del juego y, en realidad, es mucho más común que el triunfo", sostuvo.
En ese sentido, remarcó que las personas pueden controlar la preparación, el esfuerzo, el compromiso y las decisiones que toman, pero no el desenlace. "Podemos ejercer el control sobre cómo nos preparamos o cómo entrenamos, pero el resultado no depende solamente de nosotros."
El éxito no se mide solo por una copa
Durante la entrevista también surgió una pregunta inevitable: ¿es un fracaso no haber salido campeón? Para el especialista, la respuesta depende del significado que cada uno le otorgue a esa palabra.
"Si el único objetivo era ser campeón, alguien podría decir que no se cumplió. Pero sería una mirada muy parcial", señaló. Galateo destacó que el recorrido realizado por la Selección durante todo el Mundial dejó señales que van mucho más allá del resultado final.
Resaltó la cohesión del grupo, la mentalidad competitiva, la entrega y la identidad que mostró el equipo incluso en los momentos más difíciles del partido decisivo.
"Lo que vimos durante todo el Mundial fue un equipo con garra, compromiso y una identidad muy marcada. Eso también merece ser reconocido."
El mensaje que dejó Scaloni
Uno de los aspectos que el psicólogo valoró especialmente fue la manera en que Lionel Scaloni construyó la cultura del grupo. Según explicó, el entrenador logró quitarles a los jugadores la obligación de ganar a cualquier precio para poner el foco en el esfuerzo y el compromiso.
"Tenemos una cultura muy exitista, donde parece que si no salís primero no servís. Esta selección nos mostró otra manera de competir."
Para Galateo, ese cambio de enfoque permitió que millones de argentinos se sintieran representados por el equipo más allá de los resultados. "Tenemos que aprender a ganar y también aprender a perder, pero siempre desde la identidad, el esfuerzo y la entrega."
La autocrítica sí, la descalificación no
El especialista aclaró que aceptar una derrota no significa resignarse ni bajar el nivel de exigencia. Por el contrario, consideró que la autocrítica es una herramienta indispensable para seguir creciendo, siempre que no se transforme en una condena.
"No se trata de una autocrítica que descalifique, sino de preguntarse qué puedo hacer diferente la próxima vez." Esa reflexión, sostuvo, vale tanto para los deportistas de alto rendimiento como para cualquier persona frente a los desafíos cotidianos.
"Uno siempre va a querer ganar. La diferencia está en los medios que utiliza para lograrlo y en cómo procesa el resultado cuando las cosas no salen."
Validar las emociones, especialmente en los chicos
Uno de los momentos más emotivos de la charla estuvo dedicado a cómo acompañar a los niños que vivieron con angustia la derrota de la Selección. Galateo insistió en que el error más frecuente de los adultos es intentar minimizar lo que sienten.
"Lo primero que hay que hacer es validar la emoción. Entender que estén tristes, porque nosotros también lo estamos." El psicólogo advirtió que frases como "es solo un partido de fútbol" o "no pasa nada" suelen invalidar la experiencia emocional de los chicos.
En cambio, propuso reconocer la tristeza, conversar sobre ella y buscar formas de elaborarla de acuerdo con la edad de cada niño. "Hay que permitir que la persona esté triste. Después veremos qué podemos hacer para transformar esa tristeza en otra cosa, pero primero hay que reconocerla."
El orgullo también forma parte de la derrota
Con el paso de los días, Galateo cree que el resultado empezará a ocupar un lugar diferente en la memoria colectiva. Sostiene que, cuando el dolor inmediato disminuya, será posible valorar con mayor claridad todo lo que esta generación de futbolistas construyó dentro y fuera de la cancha.
"Con el tiempo vamos a dimensionar lo que logró esta Selección. Nos dio muchísimos momentos para compartir con amigos, con la familia y con las personas que queremos. Eso también forma parte del legado que deja este equipo."
Para el especialista, aceptar la tristeza de hoy no impide sentir orgullo por el camino recorrido. Al contrario: ambas emociones pueden convivir.
Y quizás esa sea una de las enseñanzas más valiosas que dejó esta Selección: que competir, esforzarse y representar una identidad también puede ser motivo de orgullo, incluso cuando el resultado final no es el esperado.






