Un total ocho personas permanecían internadas en las salas de terapia intensiva, con asistencia mecánica respiratoria, en hospitales bonaerenses, tras haber consumido cocaína adulterada, mientras que otras 20 continuaban hospitalizadas, pero en mejores condiciones de salud, según informó durante la noche del viernes el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak.
El funcionario explicó que fueron atendidas hasta el momento un total de 245 personas por intoxicación en contexto de uso de cocaína, muchos de ellos graves. "Ya se han ido casi todos de alta, nos quedan ocho personas con respirador y 20 personas internadas, precisó el ministro y aclaró que quienes tienen asistencia respiratoria todavía tienen un riesgo importante de vida", destacó.
Según Kreplak, el Ministerio de Salud tiene un registro de las personas que fueron dadas de altas con las que un equipo de Salud Mental y de la cartera de Desarrollo de la Comunidad, conducida por Andrés Larroque, se mantiene en comunicación permanente para asistirlos y acompañarlos.
"Es gente que tienen un uso problemático de esta sustancia que puede ser que vuelvan a recaer y queremos evitarlo, pero sobre todo evitar que sea con ese veneno que produjo tantas muertes, aseveró Kreplak", según destacó la agencia Telam. Y agregó que el "el Estado tiene que estar cerca, ser comprensivo, amigable y lo más empático posible con esas personas".
El consumo de cocaína adulterada en la provincia de Buenos Aires, que llevó a las autoridades a declarar la alerta epidemiológica, provocó hasta el momento 24 muertos y decenas de personas debieron ser internadas por intoxicación, muchas de ellas en estado grave. Algunas personas fallecieron en la vía pública y en domicilios particulares sin llegar a recibir asistencia en los hospitales.
Las personas que ingirieron cocaína adulterada se encuentran internadas en hospitales de San Martín, Tres de Febrero, Tigre, General Rodríguez, Moreno, Morón, Ituzaingó, Hurlingham, San Isidro, Vicente López y Merlo.
Al respecto, Kreplak describió al cuadro como "una sobredosis de opioides, como si fuera una sobredosis de heroína que no era lo que estaban consumiendo y tiene una gravedad muy grande porque puede producir un paro respiratorio".
Por otra parte, agregó que el sistema de salud "actuó muy rápido" y que se pudo "contener a todos los pacientes encontrando un antídoto para revertir los casos".
No obstante, resaltó que "es un tema muy complejo el del consumo" y sostuvo que, "aun sabiendo que lo que habían consumido tenía veneno, no podían evitar consumirlo de vuelta". "Estamos acompañando a todas las víctimas de lo sucedido; queremos darle las oportunidades posibles para que abandonen el consumo", dijo Kreplak.



