Inspirado en algunos conceptos de la doctrina ecológica del Papa Francisco, Alberto Fernández presentó el plan “Casa Común”, un surtido de ideas de políticas ambientales con foco en residuos, educación ambiental, plan de manejo del fuego, agroecología y el rol de los jóvenes. Un proyecto necesario pero con gusto a muy poco que dejó fuera de agenda varios de los temas urgentes de la crisis socioambiental argentina: la necesidad de avanzar con una Ley de Humedales (no se mencionó), el desmonte, la polémica por el proyecto para instalar mega granjas porcinas a pedido de China, los subsidios millonarios que sigue recibiendo la industria de los combustibles fósiles y la significancia de proyectos de destrucción del ambiente como las obras para secar parte de los Bajos Submeridionales que van en sentido contrario a lo anunciado.
Educar a los que deciden
Así lo subrayaron referentes de organizaciones ambientalistas: “El anuncio comprende aspectos necesarios, pero a la luz de la crisis socioambiental que padece Argentina resultan absolutamente insuficientes”, dijo Andrés Napoli, de la FARN, quien agregó que la idea de potenciar la educación ambiental “debe comprender a los que toman decisiones que generan consecuencias ambientales muy negativas”.
Rafael Colombo, de Capibara, avanzó en el mismo sentido: “Los anuncios no son malos porque los 4 puntos son necesarios y es importante avanzar, pero si son insuficientes, no responden a las expectativas y reclamos del movimiento socioambiental y son tibios frente al ecocidio que estamos atravesando”.
Desde Greenpeace las reacciones fueron parecidas: “Son pasos necesarios pero insuficientes ante la emergencia sanitaria, climática y de biodiversidad. Es urgente que se catalogue como delito penal a los incendios y desmontes de bosques y humedales y se obligue a los responsables a su restauración. No podemos perder ni una hectárea más”, dijeron.
No estuvo solo Fernández en el anuncio: se acompañó de cartoneros (los actores sociales que más hacen por el reciclado de la basura urbana), referentes de organizaciones que promueven la agroecología como la UTT (Unión de Trabajadores de la Tierra), brigadistas y chicos de la nueva generación ambientalista como Viernes por el Futuro y Alianza por el Clima.
La agenda ambientalista
Desde la FARN puntualizaron la agenda ambiental urgente que debería atravesar el debate político argentino, y que va mucho más allá de los anuncios del presidente: el primer pedido es que el Ejecutivo declare “el más amplio apoyo” a la sanción e implementación de la Ley de Humedales.
También solicitar a las provincias “que tomen todas las medidas políticas y judiciales necesarias para detener los desmontes ilegales existentes en sus territorios y hagan cumplir la ley 26.331 de protección del bosque nativo”, así como avanzar en el cumplimiento del acuerdo de Paris, lo que implica dejar de subsidiar la producción de combustibles fósiles “y quitar del proyecto de ley de Impuesto a la Riqueza la cláusula que le otorga $ 75.000.000.000 a subsidiar la explotación del gas”.
Otro punto clave es lograr la cancelación inmediata de las negociaciones que se desarrollan con China para la instalación de mega granjas de producción porcina y el impulso a la sanción de dos leyes fundamentales: la de Evaluación de Impacto Ambiental y la de Ordenamiento Ambiental del Territorio.
Todos temas que no aparecen en el plan “Casa Común”. Todos temas que pueden empezar a cambiar en serio la configuración socioambiental en Argentina.
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