Cada vez más hoteles y restaurantes no admiten niños: qué hay detrás de esta tendencia

La tendencia de excluir a niños de hoteles, restaurantes y otros servicios crece en distintos lugares del mundo. El sociólogo e investigador Santiago Morales analizó el fenómeno y advirtió por su vínculo con la intolerancia adulta y la caída de la natalidad.

Cada vez más hoteles y restaurantes no admiten niños: qué hay detrás de esta tendencia niñofóbica.

Cada vez más hoteles y restaurantes no admiten niños: qué hay detrás de esta tendencia "niñofóbica".

Imagen generada con inteligencia artificial

La llamada “niñofobia” comienza a ganar espacio en distintos ámbitos de la vida cotidiana: hoteles, restaurantes, vuelos y otros servicios que ofrecen propuestas exclusivamente para adultos. La tendencia, que ya tiene presencia en Buenos Aires y en diferentes destinos turísticos del país, plantea un debate sobre la forma en que la sociedad incorpora a las infancias en los espacios comunes.

En diálogo con AIRE, el sociólogo e investigador Santiago Morales explicó que la niñofobia se relaciona con “la intolerancia adulta a habitar un espacio con niñas o niños”, que suelen tener otras formas de utilizar los lugares compartidos. “Muchas veces son más ruidosos, más inquietos, tienen gustos distintos o maneras diferentes de habitar el espacio común”, señaló.

“Lo ofrecen como un valor agregado”: la mirada de Santiago Morales sobre la niñofobia

Morales cuestionó especialmente que algunos establecimientos no solo excluyan a los niños, sino que presenten esa característica como un beneficio para sus clientes.

“Lo peor es que lo ofrecen como un condimento de valor para las personas que vayan a gozar de ese servicio”, sostuvo el especialista durante la entrevista con AIRE.

Para explicar la dimensión del fenómeno, Morales planteó una comparación: “Si sacamos la palabra niños y ponemos la palabra mujeres es un escándalo”. También mencionó otros grupos históricamente discriminados para señalar que una prohibición explícita de acceso generaría rápidamente una reacción social.

Según el sociólogo, existe además una dificultad particular: las infancias no cuentan con herramientas institucionales de representación propia. “No existe algo así como el sindicato de los niños o la asociación civil de la infancia que pueda salir a hacer comunicados”, explicó. Por eso, sostuvo que son los adultos quienes deben asumir la responsabilidad de defender sus derechos.

El sociológo Santiago Morales habló de la polémica tendencia en el que cada vez más hoteles y restaurantes ofrecen servicios

El sociológo Santiago Morales habló de la polémica tendencia en el que cada vez más hoteles y restaurantes ofrecen servicios "libre de niños".

Qué es el adultocentrismo y cómo se relaciona con la “niñofobia”

Durante la entrevista, Morales también diferenció los conceptos de adultismo y adultocentrismo, dos categorías que permiten analizar las relaciones de poder entre personas de distintas edades.

El investigador explicó que el adultismo puede entenderse como una forma de discriminación vinculada a la edad, mientras que el adultocentrismo refiere a un sistema social en el que las instituciones y las relaciones de poder están organizadas principalmente desde la perspectiva adulta.

En ese sentido, puso como ejemplo a la escuela. Consideró que resulta contradictorio enseñar democracia en instituciones donde las decisiones suelen estar determinadas exclusivamente por la autoridad adulta.

“Hay que poder ejercer la democracia”, sostuvo Morales, quien planteó la necesidad de generar espacios donde las voces de niños y adolescentes sean escuchadas y tenidas en cuenta.

La “niñofobia” y su vínculo con la caída de la natalidad

Para Morales, la exclusión de los niños de los espacios cotidianos tampoco puede analizarse de manera aislada de la caída de la natalidad.

El sociólogo consideró que si la vida adulta se asocia cada vez más con lugares donde los niños son percibidos como una molestia o como personas indeseables, esto puede influir en las decisiones de quienes evalúan tener hijos.

“Eso también contribuye a que haya más preguntas a la hora de decidir tener hijos, tener hijas”, afirmó.

Frente a esta situación, propuso recuperar el espacio público como lugar de encuentro intergeneracional. Plazas, calles, clubes y otros espacios comunes deberían seguir siendo lugares donde niños y adultos puedan convivir.

La propuesta para volver a escuchar a los niños

Morales también destacó una campaña que busca poner en primer plano las opiniones de las infancias durante agosto. La iniciativa se denomina “Las chicas, los chicos queremos vivir” y propone que docentes, educadores, clubes, comedores y organizaciones comunitarias les pregunten a los niños qué injusticias deberían dejar de suceder y cómo les gustaría vivir.

“Negarles ese lugar no solo es injusto porque es violatorio de un derecho, sino que además nos perdemos de una contribución muy valiosa que pueden hacer las niñas y los niños”, sostuvo.

Para el especialista, una de las formas de combatir la tendencia a excluir a las infancias es volver a ocupar los espacios públicos con ellas. Además, consideró que esto puede ayudar a reducir el aislamiento producido por el uso permanente de dispositivos electrónicos.

“La vida está hecha de seres humanos. Los seres humanos nacemos, crecemos y nos morimos. Y para que todo eso suceda, para que la magia del encuentro tenga lugar, tiene que aparecer la vida”, concluyó Morales.

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