En el monumento en honor a los 323 héroes del crucero ARA General Belgrano, frente al faro de la costanera santafesina, sobrevivientes de la tragedia más grande de la Armada Argentina durante la guerra de Malvinas, le rindieron un homenaje a los camaradas fallecidos ese 2 de mayo de 1982. Los acompañó un desfile militar.
El móvil de AIRE dialogó con el extripulante Jacinto Perezlindo. "Los sentimientos son que uno puede llevarles una flor a la tumba. Normalmente hay viajes a la zona del hundimiento, pero son pocos los convocados. Es algo pendiente que uno tiene", dijo Perezlindo este lunes.
Sobre el capitán del crucero, Héctor Bonzo, que fue el último en abandonar la embarcación esa tarde trágica, Perezlindo recordó que "era un compañero más, más allá de la jerarquía e investidura. Así lo sentíamos, una persona que se hacía querer mucho. Para lo que necesitábamos él siempre estaba".
El Belgrano fue impactado por torpedos ingleses pasadas las 16 horas un 2 de mayo de 1982. "Estaba en el sollado de máquinas, donde trabajaba. Estaba descansado porque se había levantado un puesto de combate aproximadamente a las 13 horas. Almorcé y me fui a dormir una siesta porque a las 20 horas tomaba guardia de nuevo", contó sobre ese día el extripulante.
"Es el destino de cada persona. Los torpedos impactaron aproximadamente a 50 metros de donde estábamos yo y un grupo de compañeros descansando. Creo que es la suerte de cada uno. El buque se quedó sin luz y se empezó a inundar", agregó.
"Me tocó buscar mi salvavidas y abrigo. Caminé 40 metros hasta mi puesto de trabajo y busqué esos elementos con el agua casi en las rodillas", relató Perezlindo.
"Uno está preparado, tenía confianza. Conocía todo ese sector. Buscamos las escaleras para salir a cubierta principal", dijo. Y contó que estuvo unas 36 horas en la balsa y que esa noche del 2 de mayo hubo una tormenta. "Estábamos a la deriva en el mar, en manos de Dios", contó el sobreviviente.
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