Asesinó a su hijo de dos años para vengarse de su expareja
El 14 de marzo de este año, García y la madre del niño, recientemente separados tras una relación de ocho años marcada por la violencia, fueron citados en el Juzgado de Paz de General Levalle para definir un régimen de visitas. Sin embargo, García aprovechó la ocasión para llevarse al pequeño, subirlo a su auto y dispararle en la cabeza, acabando con la vida del menor.
No satisfecho con eso, García se dirigió al Hospital de Levalle, donde trabaja su exsuegra como cocinera, y le entregó el cuerpo sin vida de su nieto con una frase escalofriante: "O vive conmigo o no vive con nadie. Ahora voy por tu hija".
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Durante el juicio abreviado que se llevó a cabo en la Cámara del Crimen de Laboulaye, García intentó defenderse alegando que el disparo fue accidental, resultado de un intento de suicidio. Sin embargo, la contundencia de las pruebas en su contra desmanteló rápidamente esta estrategia. Enfrentado a la inminencia de un juicio oral, decidió admitir su responsabilidad para evitar una audiencia pública.
La Justicia condenó a García a prisión perpetua por homicidio calificado por violencia de género transversal, una figura legal incorporada al Código Penal en 2012 que se aplica cuando se asesina a una persona inocente con el fin de infligir un sufrimiento duradero a un tercero, en este caso, la madre del niño. Este tipo de crímenes generan dos víctimas: la persona asesinada y la persona que sufre por la pérdida, lo que justifica la imposición de la pena más severa.
Un antecedente de violencia
El caso de García y su expareja estaba marcado por un historial de maltratos. La mujer, víctima de reiterados abusos, había decidido abandonar la localidad de Vicuña Mackenna, donde vivía junto a García y su hijo, para mudarse a General Levalle con sus padres. Esta decisión desencadenó la furia de García, quien, en un último acto de control y venganza, cometió el filicidio.