A 30 años de Sierra Chica: canibalismo, los 12 Apóstoles y una jueza al borde de la muerte
Fueron ocho días de Semana Santa donde el Estado perdió por completo el control. La historia detrás de la rebelión de "Los 12 Apóstoles", canibalismo y una jueza al borde del abismo.
Las demandas se enfocaron en beneficios concretos: aplicación del “dos por uno” para presos sin condena, aceleración de causas judiciales y traslados a cárceles federales.
El 30 de marzo de 1996 estalló en la Unidad Penitenciaria de Sierra Chica un motín que cambiaría para siempre la historia carcelaria de Argentina. Liderados por Marcelo "Popó" Brandán Juárez, un grupo de presos tomó el penal de máxima seguridad bajo un estado de descontrol absoluto, alimentado por drogas y "pajarito", una violenta bebida alcohólica casera.
Lo que empezó como un intento de fuga frustrado rápidamente se convirtió en una sangrienta guerra de bandas.
Embed - Historias Innecesarias: Los DOCE APOSTOLES (Motin de Sierra Chica)
El banquete del horror en Sierra Chica
El objetivo principal de "Los 12 Apóstoles" era aniquilar a la banda rival de Agapito "Gapo" Lencina. Tras asesinarlo a balazos y puñaladas junto a otros internos, el ensañamiento alcanzó niveles escalofriantes:
Mutilación extrema: los cuerpos fueron desmembrados con hachas y facas.
Empanadas macabras: los restos humanos se cocinaron en el Horno 1 de la panadería del penal.
Canibalismo forzado: obligaron a guardiacárceles y rehenes a comerlas antes de revelarles el horror que estaban ingiriendo.
Fútbol tétrico: usaron la cabeza de Lencina como pelota en el patio.
La jueza cautiva y el ángel de la muerte
En medio de la locura, la jueza María de las Mercedes Malere entró al penal para negociar y terminó convertida en rehén. Los amotinados llegaron a amenazar con tirarla desde las alturas de la prisión si la policía intentaba un asalto.
Por otro lado, el tristemente célebre asesino serial Carlos Eduardo Robledo Puch también estaba allí. Mientras afuera se temía lo peor, él se refugió en su celda (según su versión) resistiendo con raciones mínimas hasta que pasó la tormenta.
Robledo Puch estaba preso en Sierra Chica en el momento del sangriento motín.
Robledo Puch estaba preso en Sierra Chica en el momento del sangriento motín.
Una rendición con secuelas
El Domingo de Pascuas la bandera blanca asomó en la prisión. El saldo final: ocho muertos, decenas de heridos y una herida abierta en el sistema penitenciario.
Cuatro años después, el juicio histórico condenó a los cabecillas a reclusión perpetua. Hoy en día, el temido Horno 1 de Sierra Chica sigue funcionando y produce el pan diario de los internos, como un testigo mudo de la semana más oscura de la cárcel argentina.