El 26 noviembre de 2006 Nora Dalmasso apareció estrangulada y semidesnuda sobre la cama de su hija Valentina en el country Villa Golf, en Río Cuarto, a más de 220 kilómetros de Córdoba capital. Hacía 36 horas que estaba muerta, alguien la mató en la madrugada del sábado, cuando volvió de una salida con amigas.
Las hipótesis fueron tantas como los nombres que comenzaron a girar en torno al caso, las versiones hablaban de un juego erótico, de estrangulamiento durante una relación sexual, de un homicidio cometido tras un abuso.
Las preguntas empezaron a ser cada vez más, pasaron sospechosos, un albañil, un abogado, un médico, Facundo, su propio hijo, pasaron fiscales, pero 10 años después los interrogantes siguen ganándole la pulseada a las certezas.
Estos son 10 de esos nombres propios que tuvo el caso, a algunos de ellos apuntaron todas las miradas en 2006 y el devenir de la investigación los terminó descartando.
Otros, con menos suerte, que sólo figuraban lateralmente en la investigación, volvieron este año a quedar en el ojo de la tormenta al darse a conocer datos que los comprometen.
¿Qué fue de cada uno?
Es el viudo de Nora Dalmasso. “Soy inocente” dijo ante el fiscal, alegando que cuando ocurrió el crimen estaba jugando al golf en Uruguay. En el cuerpo de Nora se encontró su ADN, él se defendió diciendo que días antes del asesinato había tenido relaciones con su esposa. Está imputado desde mayo de este año por homicidio agravado por el vínculo. El médico traumatólogo sigue ejerciendo su profesión en la ciudad cordobesa de Río Cuarto, y entre las últimas novedades de su vida personal, se sabe que en 2014 adquirió un departamento en Miami.
Era amigo de la familia y hasta este año sólo estaba mencionado en la causa, sin embargo ahora es a quien apuntan los abogados de Macarrón. Rohrer volvió a entrar en escena, luego de que escuchas de la ex-Side lo incriminaran en la causa. Los audios dados a conocer el año pasado, hicieron saber que estaba en Río Cuarto y no en Buenos Aires -como había declarado- el día del crimen. Marcelo Brito y Gustavo Libeau, representantes del viudo, pidieron a la fiscalía que se lo investigue. El empresario hoy tiene 60 años, administra un campo familiar y varios pools de siembra ubicados a 12 kilómetros de localidad cordobesa Las Acequias.
Es el hijo de Nora y llegó a estar imputado durante más de cuatro años por el crimen de su mamá. En octubre de 2012 fue sobreseído de la “sospecha leve” que recaía sobre él por “abuso sexual gravemente ultrajante y homicidio calificado por el vínculo”. Facundo se recibió de abogado en Buenos Aires, creó un estudio legal, y hoy se especializa en derecho laboral. Sueña con trabajar en la ONU.
Se ganó el apodo por ser el único detenido que tuvo la causa. Apuntaron a él porque había estado trabajado en la casa la semana previa al crimen, y se lo implicó en el hurto del celular de la víctima en el exclusivo barrio Villa Golf. Al igual que Facundo Macarrón, tuvo que esperar más de cuatro años para ser sobreseído de la acusación. En abril de este año Zárate declaró como testigo y sumó a la investigación que la semana antes del hecho, había escuchado discutir a la pareja.
Fue en un principio el único imputado por el caso, a partir de un rumor que lo relacionaba sentimentalmente con la víctima, sin embargo la Justicia lo desvinculó del hecho. Cuatro meses estuvo en la mira de los investigadores, días que su esposa, Liliana Urbani, calificó en 2007 como un “verdadero infierno”. Magnasco es abogado, está casado con Urbani hace ya 26 años, y con ella tiene tiene tres hijos, Valentín (25), Camila (20) y Julieta (18).
Tenía 15 años y estaba en Nueva York en un intercambio, cuando asesinaron a su mamá. Cuando terminó el colegio se radicó en el barrio de Alta Córdoba, en la capital de esa provincia y allí estudió Nutrición. En 2013 inauguró un local de comida para celíacos en el centro de Río Cuarto, “Enharinarte”, donde cocina y el que administra. Juega al golf, deporte por el que comparte la pasión con su padre, aunque allegados a la familia aseguran que la relación entre ambos hoy es distante.
Fue el fiscal que estuvo al frente de la investigación desde el primer día. Él dijo que siempre investigó “todo”, sin embargo luego de tres años de que la causa no se moviera, el año pasado fue cuestionado por el Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad de Río Cuarto y terminó apartándose de la causa. Di santo ofreció él mismo correrse del caso para darle transparencia al proceso.
En febrero de este año Daniel Miralles asumió funciones como fiscal de 4ta Nominación en Río Cuarto y su primera medida en el caso Dalmasso, fue imputar al viudo Marcelo Macarrón. Miralles asumió luego de que Julio Rivero fuera ascendido a fiscal de Cámara y de que Javier Di Santo se apartara de la causa sospechado y denunciado por “omisión de persecución a los delincuentes”. Este mes pidió nuevos cotejos genéticos e intenta investigar si Macarrón pudo haber matado a su esposa y luego viajado a Uruguay (donde este dice que estaba al momento del crimen).
A la fecha del crimen era secretario de Seguridad de la provincia de Córdoba y tuvo que renunciar a ese cargo a partir de las repercusiones políticas y judiciales del caso. Un dato no menor es que tenía como asesor a Rafael Magnasco, el primer imputado. Bertea hoy lleva adelante un estudio de abogados con su nombre y está casado con la jueza de Cuarta Nominación en lo Civil y Comercial de Río Cuarto, Sandra Eleonora Tibaldi, quien el año pasado fue imputada por “lesiones leves dolosas y amenazas” a un agente del Ente Descentralizado de Control de Tránsito (Edecom) cordobés.
Era en 2006 el gobernador de la provincia de Córdoba, sin embargo las consecuencias políticas no lo alcanzaron. En aquel momento echó a Sergio Busso del Ministerio de Seguridad y descabezó la cúpula de la Policía provincial, debido a todas las irregularidades investigativas en torno a las que giraba el caso. Actualmente está al frente del espacio Unidos por una Nueva Alternativa (UNA), fundado en 2015 a partir de un acuerdo con Sergio Massa.
Infobae












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