El 21 de diciembre de 1988 a los 37 años falleció en la ciudad de Buenos Aires el músico, compositor y cantante Federico Moura, líder y vocalista de Virus, una de las bandas más influyentes del rock hispanoamericano. Se cumplen 34 años de la partida de Federico Moura, figura trascendental del rock latinoamericano de los ochenta.
Federico Moura lideró Virus, una banda que enlazó la postdictadura con el advenimiento de la democracia, con intenciones de sanar heridas y alivianar la carga de una sociedad tensada. Virus trajo consigo la new wave encorsetada, cargada de hedonismo y juegos de palabras. Sus letras hablan de encuentros entre la gente, de sexo y contacto físico, siendo una de las más lúcidas respuestas contra la asfixia imperante tanto durante la dictadura como en el retorno a la democracia en Argentina, cuando hubo «tantos odios para curar».
Lo que transformó a Federico Moura en un auténtico adelantado a su tiempo fue haber desarrollado y mantenido a lo largo de toda su carrera, y como pocos en Argentina (entre ellos Gustavo Cerati), una visión macro de la música y en especial del rock.
Desde que se transformó en el frontman de Virus a comienzos de los ochenta, dejó bien en claro que, como consideraba David Bowie, el rock no era (ni debe ser) meramente música. Que tenía que estar en contacto y retroalimentarse con otras disciplinas, como la literatura, el cine, el teatro, la publicidad y la moda, ya que todo eso en su conjunto podía derivar en algo nuevo, diferente y atractivo.
Sus conocimientos sobre diseño de indumentaria, arquitectura y sus viajes por diferentes lugares del mundo contribuyeron a que todas esas inquietudes e información que daban vueltas por su cabeza derivaran en el concepto global que fue Virus.
Actores como Lorenzo Quinteros, Jean Francois Casanovas, escenógrafos, vestuaristas, ilustradores (Renata Schussheim) colaboraron con el grupo en sus primeras performances en vivo, de corte teatral, asiduos cambios de vestuario junto al magnetismo de su particular cantante.
Los discos de Virus
Wadu Wadu (1981), Recrudece (1982), Agujero interior (1983), Relax (1984), Locura (1985), Virus Vivo (1986) y Superficies de placer (1987) fueron las placas de Virus. En una carrera creciente, atravesada por el éxito en Argentina, Chile, Paraguay y Perú, Virus vendió más de cuatrocientas mil copias de los discos sin incluir posteriores reediciones digitales. Fueron los productores del disco debut de Soda Stereo.
Muchas de las canciones incluidas en esos discos son consideradas clásicas del rock argentino: «Pecado para dos» «Wadu Wadu», «El 146», «El probador», «Hay que salir del agujero interior», «¿Qué hago en Manila?», «Amor descartable», «Me puedo programar», «Pronta entrega», «Sin disfraz», «Una luna de miel en la mano», «Imágenes paganas», «Mirada Speed» y «Superficies de placer».
A principios de 1987, Moura recibió la noticia de que era portador de VIH. Reunió fuerzas para lograr que Virus siguiera trabajando en una nueva producción con su hermano Marcelo como cantante, mientras que él decidió iniciar la grabación de un disco solista que jamás llegó a terminar.
La muerte de Federico Moura
Tras un último concierto en el Teatro Fénix del barrio porteño de Flores, el 21 de mayo de 1988, Federico Moura transitó su enfermedad lejos de los escenarios. Murió en la madrugada del 21 de diciembre de ese año, como consecuencia de una insuficiencia cardiorrespiratoria en su departamento del barrio de San Telmo. Sus restos fueron sepultados el 22 de diciembre en el Cementerio de Chacarita. En el año 2004, sus hermanos Marcelo y Julio lo retiraron, cremaron y arrojaron sus cenizas al Río de la Plata para acompañar a su hermano Jorge, desaparecido durante la última dictadura militar.
Su fallecimiento cerró una de las épocas más fatídicas de la historia del rock argentino: Luca Prodan falleció el 22 de diciembre de 1987 a los 34 años y Miguel Abuelo a los 42 años el 26 de marzo de 1988.
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