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Tiene 64 años y se recibió de médico en la Universidad de Buenos Aires: "La edad no es una limitación"

Emilio se anotó en la Universidad de Buenos Aires en 2015 y tardó solo seis años en terminar su carrera. "Si bien la vergüenza por la edad es la más común, es un mecanismo raro y al final es una tontería porque todos en algún momento queremos hacer algo que nos guste", reflexionó.

Con 57 años, Emilio Desimoni se anotó en la Universidad de Buenos Aires (UBA) para estudiar Medicina. Luego de un arduo proceso, mucha dedicación, estudio y esfuerzo, cumplió uno de sus sueños más deseados: convertirse en médico.

“Lo que empezó en 2016 como forma de pasar un bajón, terminó siendo un hermoso camino de 6 años, y ayer me recibí de médico, a los 64. Tiembla el sistema de salud”, escribió Emilio el 18 de diciembre del año pasado, cuando rindió su última materia. El logro se lo dedicó a su papá: “Mi viejo había intentado estudiar Medicina pero no lo logró por motivos económicos”.

Emilio se sentó en su escritorio. Detrás de él, había una imponente biblioteca y una guitarra siempre cerca: “Disfruté muchísimo las ciencias exactas -es licenciado en Física- pero siempre me quedó la duda de que hubiera pasado si estudiaba Medicina. Entonces a los 58 hice la prueba y acá estamos”, detalló a radio Mitre.

A menos de un año de la graduación, Desimoni dio el examen de residente y ya se prepara para iniciar la residencia en la especialidad de Medicina Familiar en el Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (CEMIC).

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El tuit de Emilio luego de obtener el título de médico. / Foto: Twitter

El tuit de Emilio luego de obtener el título de médico. / Foto: Twitter

¿Por qué eligió Medicina?

“A mí me gusta estudiar y es así de simple, pero en algunos momentos tenés ciclos que se cierran. Mis hijos ya estaban grandes y se fueron a vivir al exterior. Yo tengo una empresa desde hace más de 40 años y no venía muy bien, todo el país estaba en una situación de crisis”, comentó. La idea de quedarse en la oficina no lo satisfacía para nada: “Tenía que hacer algo que me ocupara, que me ordenara. Era un motivo, un desafío. Decidí probar”.

Hacia fines del 2015 se inscribió en el Ciclo Básico Común. “Por esas cosas del subconsciente siempre se me pasaba la fecha, pero esta vez miré con más ganas y me inscribí. Di el CBC libre y en marzo del 2016 ya estaba estudiando”.

En 2021, Desimoni se graduó con diploma de honor: un promedio de 8,56. “Tengo muy buenos amigos y amigas de los últimos seis años. Si bien hice un esfuerzo grande por integrarme, la relación siempre fue espectacular”, aseguró.

Las materias más difíciles para él fueron Toxicología y Farmacología: “No sirvo para memorizar”, confesó. En el transcurso de la carrera realizó voluntariados y se desenvolvió como ayudante de cátedra ad honorem.

“No es mi primera carrera porque soy físico. Tampoco es mi segunda porque tengo una especialización en Calidad. Pero soy el primer universitario de la familia. Era muy humilde y empecé a trabajar a los 15 años. Por eso hice el secundario de noche”, contó.

“Cuando entré a la universidad por primera vez, a los 18 años, estaba por elegir una ciencia exacta. Mi papá quería que yo estudiara medicina y aunque siempre me gustó, y era una cosa que me interesaba, decidí no hacerle caso y me fui por física”, recuerda.

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Estudió medicina y se recibió a los 64 años: “La edad no es una limitación”

Estudió medicina y se recibió a los 64 años: “La edad no es una limitación”

“La edad no es limitación”

“A cualquier adulto que quiera estudiar, le diría que la edad no es una limitación. Si bien la vergüenza por la edad es la más común, es un mecanismo raro y al final es una tontería, porque todos en algún momento queremos hacer algo que nos guste”, reflexiona el físico y médico.

Emilio confiesa que desde que su tuit se volvió viral recibe mensajes de jóvenes de 30 años que le dicen que se sienten “grandes” para empezar a estudiar en la universidad. “La vergüenza es una sensación que está dentro de uno, la gente de alrededor tuyo no llega a tener un papel realmente importante, sino que es tuya. Vos sentís vergüenza”.

“A esas personas les diría que lo piensen, porque puede ser que sientan vergüenza por otras situaciones en la vida. Apóyense en las cosas que saben, porque nadie viene desnudo en la vida. Hay que buscar en el pasado, las cosas que hicimos para saber las cosas de las que uno se siente orgulloso”, remarcó.