Redacción Aire Digital
La historia de Gabriel y su vínculo con los prestamistas se remonta al momento en que sus cuatro hijas adolescentes se fueron a vivir con él. El hombre es empleado público pero decidió procurar un ingreso extra mediante la compra y venta de electrodomésticos. Al notar desde hace unos cuatro años a esta parte que la situación económica empeoraba, Gabriel seguía pidiendo dinero: primero para hacerse de stock y luego para vivir el día a día, debido a que las ventas comenzaron a mermar.
Leer más ► Santa Fe: la banda de colombianos que estafan con préstamos ilegales y amenazan a quienes no pagan
“Vino gente a ofrecerme heladeras y balanzas. Antes era mas fácil pedir un préstamo pero esta no es la misma situación económica de hace cuatro años atrás. Hoy tengo insumos pero no tengo la venta, el consumo bajó y me tuve que volver a meter en créditos para adquirir mercadería para seguir subsistiendo”, relató por Aire de Santa Fe.
Por otro lado, el entrevistado aclaró que es empleado del Estado, con 20 años de antigüedad, pero que nunca recibió ayuda. A diferencia de otros casos, Gabriel no perdió bienes materiales pero asegura que está esclavizado. “La vida, el tiempo, todo perdí, me esclavizó. Es un círculo vicioso, no salís más”.
Por último, aclaró que los prestamistas con los cuales negoció fueron santafesinos y colombianos. “Los colombianos son los que te ponen menor interés a la hora de devolver el dinero. Los más respetuosos son los colombianos, los mas prepotentes son los santafesinos”.







Dejá tu comentario