Unión e Independiente empataron sin goles en el 15 de Abril por la fecha 11 de la Copa de la Liga. En un soporífero partido, los equipos no fueron capaces de generar ocasiones de gol en los arcos.
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Con dos esquemas similares, los equipos intentaron llegar al arco rival por los mismos caminos. Haciendo de la tenencia de la pelota como el capital principal a la hora de construir juego, Unión e Independiente ejecutaron una partida de ajedrez sobre el césped del 15 de Abril.
Cuando el oponente tenía la pelota, el otro equipo juntaba sus líneas y no ofrecía espacios para ser atacado. Lo primordial era no quedar mal parado en defensa.
Independiente atacaba por los costados, para aprovechar las subidas de los laterales y la velocidad y habilidad de Sebastián Palacios y Alan Velasco. El Tatengue esperaba en su propio campo y salía disparado de contra cada vez que podía, eso le permitía al visitante ser más protagonista, lo que no permitía jugar tranquila a la defensa local.
Con la pelota en su poder la mayor parte del tiempo, Independiente se animó a jugar en campo contrario, con sus limitaciones, pero era el equipo que más proponía. Unión en cambio, a diferencia de los partidos anteriores, adoptó una actitud más conservadora, de no dejar fisuras bajo ningún concepto en mitad de cancha hacia atrás, lo que no le permitía mirar de cerca a Sebastián Sosa. En un partido clave, otro más, en la pelea por quedar entre los primeros cuatro de la Zona B, los conjuntos se olvidaron por momentos que los partidos se ganan por los goles.
A pesar de tener que ganar con mayor necesidad que Independiente, Unión jugó el primer tiempo sin intención alguna de llegar al arco del Rojo. El equipo de Juan Manuel Azconzábal –que daba alguna que otra indicación desde el borde del campo- estaba apagado, como sin motivación para ir en búsqueda del gol.
Segundo tiempo:
Si no era por el cambio de lado, el segundo tiempo era una especie de primera parte extendida. Con Independiente proponiendo, con sus armas, y Unión aguantando en su campo, a la espera de salir de contraataque.
La más clara del partido fue producto de un error del mejor jugador tatengue en el partido: Nelson Acevedo. En salida, el Chaco decidió jugar hacia atrás con Sebastián Moyano, pero no se percató de la presencia de Silvio Romero en el área, quien tomó la pelota, se dio vuelta, intentó definir pero enganchó mal, no se pudo sacar de encima al arquero local y la pelota terminó yéndose por la línea de fondo y córner para el Rojo. De la nada, con nada, Independiente tuvo el primero de un partido en el que apenas un tanto podía ser definitivo.
A pesar del aviso y de no tener el protagonismo del partido siendo local, Unión no reaccionó, pareció un conjunto que cuidaba el físico para otro momento, algo que no le convenía si quería meterse en la zona de clasificación a los cuartos de final de la Copa de la Liga.
Al igual que el visitante, el Tate tuvo una llegada muy clara que Juan Manuel García no pudo aprovechar. Tras un ataque por izquierda, con la banda descubierta por Fabricio Bustos, una pelota que cayó a centímetros del área chica quedó a merced de Juanchón –el goleador rojiblanco- que la tomó de muy abajo y la mandó por arriba del travesaño. De haber llevado dirección al arco, el balón terminaba en la red porque Sebastián Sosa estaba en el suelo.
Con el correr de los minutos, Independiente disminuyó su rendimiento físico y Unión se animó a jugar en campo rival, pero tampoco tuvo ingenio para generar peligro en el área del arquero charrúa del visitante.
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Fue empate 0-0, un punto que a ninguno le sirve porque los de Azconzábal continúan fuera de los primeros cuatro de la zona y el Rojo quedó a merced de los resultados que obtengan Talleres y Lanús para saber si terminará la fecha en puestos de clasificación a la segunda fase. Poco fútbol en Santa Fe para dos equipos que prometían algo más.








