Ni Purmamarca ni Cafayate: la joya colonial oculta en Salta que resguarda un secreto de selva

Entre selva de yunga y veredas altas que parecen detenidas en el tiempo, esta localidad de Salta se impone como el refugio ideal para quienes buscan aire puro sin alejarse de la ciudad.

A diferencia de otras bebidas, la chicha de La Caldera se elabora siguiendo ritos ancestrales que incluyen el fermento del maíz en tinajas de barro, un proceso que los lugareños protegen como patrimonio vivo.

A diferencia de otras bebidas, la chicha de La Caldera se elabora siguiendo ritos ancestrales que incluyen el fermento del maíz en tinajas de barro, un proceso que los lugareños protegen como patrimonio vivo.

Cuando buscamos un destino para visitar, solemos recaer en los mismos lugares: grandes capitales, ciudades y el ruido constante de las bocinas. Pero, para quienes se animan a una escapada diferente, la provincia de Salta ofrece un destino que invita a recorrer un camino de cornisa donde domina la selva subtropical.

A solo 25 kilómetros de la capital se encuentra la localidad de La Caldera, un destino que emerge entre cerros verdes como un portal a otra época. Es el destino predilecto para quienes necesitan resetear la mente durante un fin de semana largo.

Qué hacer en una escapada a La Caldera: un recorrido por las rutas entre selvas y curvas

Llegar a La Caldera representa una experiencia sensorial. Podés optar por tu auto, un taxi o el colectivo interurbano, pero el espectáculo será el mismo: una vegetación exuberante que envuelve el trayecto. El aire se vuelve más fresco, el verde se torna más intenso y la humedad de la yunga te prepara para el ritmo pausado del pueblo.

Escapada a Salta, La Caldera (2)
La Iglesia Nuestra Señora del Rosario es uno de los principales atractivos de la localidad. Construida por los jesuitas en el siglo XVII, se encuentra a pocos metros de la plaza principal.

La Iglesia Nuestra Señora del Rosario es uno de los principales atractivos de la localidad. Construida por los jesuitas en el siglo XVII, se encuentra a pocos metros de la plaza principal.

Una vez allí, el Casco Histórico te obliga a bajar la velocidad. Las veredas altas, características de las zonas con historial de grandes lluvias, le otorgan un carácter único a cada caminata autoguiada. La plaza principal, siempre impecable, y su iglesia pintoresca funcionan como el corazón de una comunidad que abraza su legado con orgullo.

El gigante que vigila las yungas: los secretos del Cristo Penitente

Si levantás la vista desde cualquier punto de La Caldera, notarás una figura colosal que domina el horizonte. Juan Carlos Iramain, el reconocido escultor tucumano, firmó una de las obras más imponentes de la región: el Cristo Penitente. Con una altura total de 28 metros sumando su base, esta mole de fe se asienta en la cima de un cerro estratégico.

El ascenso hasta la escultura te premiará con la mejor panorámica de la zona. Desde ahí arriba, el diseño del pueblo se revela entre la vegetación y el río La Caldera brilla como una cinta de plata

La Caldera, escapada a Salta
Juan Carlos Iramain, creador del Cristo de La Caldera, es el mismo artista que diseñó el famoso Cristo Bendicente del Cerro San Javier en Tucumán, buscando hermanar ambas provincias bajo su arte

Juan Carlos Iramain, creador del Cristo de La Caldera, es el mismo artista que diseñó el famoso Cristo Bendicente del Cerro San Javier en Tucumán, buscando hermanar ambas provincias bajo su arte

Sabores de tradición y chicha: cómo vivir el espíritu gaucho en La Caldera

La identidad de este pueblo se siente en el paladar. Si tu visita coincide con marzo, te encontrarás con el Festival Nacional de la Chicha, un evento que paraliza el norte argentino. Pero durante el resto del año, el espíritu gaucho sigue presente en las destrezas de los centros locales y en la hospitalidad de su gente.

Para los que buscan movimiento, el entorno ofrece opciones que no fallan:

  • Cabalgatas rurales: alquilá un caballo y recorré los senderos que se internan en los cerros; no hay mejor forma de conocer la yunga.
  • Travesías en bici: los caminos rurales proponen un desafío físico con vistas que cortan el aliento.
  • Paseo de la Costanera: caminá junto al río al caer la tarde, disfrutando de la sombra de los árboles autóctonos.

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