Ni Mendoza ni Salta: descubrí la joya de Entre Ríos que combina vino, termas y el mejor pescado de río
Esta ciudad entrerriana no solo ofrece un casco histórico que detiene el tiempo y aguas termales con vista al río, sino que recupera una tradición vitivinícola que sorprende a los paladares más exigentes.
Entre Ríos llegó a ser la cuarta provincia productora de vino en Argentina hasta que en 1934 una ley nacional prohibió la actividad para favorecer a Cuyo.
Cuando pensás en viñedos, la mente viaja directo a la Cordillera, pero Entre Ríos tiene un secreto guardado bajo llave. La Paz, fundada en 1835, defiende una identidad que mezcla la elegancia de sus casonas coloniales con la bravura de las aguas del Paraná. No es solo un lugar de paso; es un enclave donde el río y la tierra se unen para ofrecer una escapada completa.
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Caminar por la costanera de La Paz, permite entender por qué los turistas eligen este destino para resetear la rutina. La ciudad combina la calidez de un pueblo histórico con la infraestructura necesaria para una escapada de lujo.
Escapada a La Paz: una ciudad con viñedos con perfume a río
La gran sorpresa de La Paz reside en sus hileras de vides. Aunque muchos lo ignoran, la provincia posee una herencia vitivinícola que hoy vive un nuevo despertar. El viñedo local de "Cabañas del Viñedo" aprovecha el suelo rico de las barrancas y el clima húmedo para lograr cepas con una personalidad distinta a las de altura:
- Paseos entre hileras: la bodegas abre sus puertas para que los turistas recorran el proceso de producción desde la planta hasta la copa.
- Degustaciones guiadas: sentarse a probar un vino local mientras el viento del Paraná te pega en la cara es un plan imbatible para cualquier tarde de fin de semana.
- Historias de cepas: los productores locales explican cómo adaptaron las variedades tradicionales a este ecosistema único, logrando etiquetas que ya ganan espacio en las cavas gourmet.
Un viaje a los orígenes entre barrancas y leyendas coloniales
La historia de esta localidad respira a través de sus muros de adobe y fachadas de estilo colonial que aún vigilan el paso de los barcos. Desde su fundación oficial en la primera mitad del siglo XIX, la ciudad funcionó como un punto estratégico de avanzada, aunque sus tierras ya guardaban los ecos de las culturas originarias que dominaban la pesca mucho antes de la organización nacional.
Al recorrer el casco céntrico, la Plaza 25 de Mayo se presenta como el núcleo donde el pasado y el presente se encuentran bajo la sombra de árboles centenarios. El Museo de La Paz custodia este legado, exhibiendo piezas que relatan desde la vida cotidiana de los pioneros hasta los grandes hitos que transformaron a este pequeño puerto en uno de los centros de veraneo más codiciados de la región.
Sabores que cuentan historias: qué comer en La Paz
Si el vino es el protagonista, la gastronomía basada en los frutos del Paraná es la estrella secundaria que completa la película. Los restaurantes a orillas del río dominan el arte de la cocción lenta y las recetas familiares:
- Especialidades de escamas: no podés irte sin probar el surubí o el pacú. Ya sea a la parrilla, al horno de barro o con salsas suaves, el pescado llega fresco del muelle a tu mesa.
- Ferias artesanales: recorré los puestos locales para llevarte dulces regionales, conservas y productos elaborados por manos entrerrianas.
- Almuerzos con vista: las parrillas ubicadas en la zona de la costanera ofrecen el maridaje perfecto: un buen plato de río y la panorámica ininterrumpida del Paraná.






