Escapada a una ciudad de Mendoza con 800 volcanes, cavernas subterráneas y lagunas turquesas
Malargüe se erige en el sur mendocino como la puerta de entrada a paisajes de geología viva, volcanes extintos, espejos de agua misteriosos y valles de alta montaña.
La Reserva Provincial La Payunia alberga más de 800 conos volcánicos y vastas extensiones de lava negra habitadas por fauna autóctona como los guanacos.
Al pie de la majestuosa cordillera de los Andes en Mendoza, el departamento de Malargüe abriga una atmósfera única donde la naturaleza se expresa en su estado más puro. Con una población proyectada que supera los 32.000 habitantes, la ciudad cabecera funciona como la base operativa ideal para explorar cavernas, ríos y parajes astronómicos.
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Quienes viajan hacia este rincón del sur mendocino descubren un mapa repleto de contrastes: campos cubiertos de lava negra, cañadas profundas y una biodiversidad autóctona que cautiva a fotógrafos y caminantes.
La Payunia: el desierto rojo y negro con más de 800 volcanes
A unos 120 kilómetros de la ciudad de Malargüe emerge la Reserva Provincial La Payunia, un tesoro geológico famoso por albergar una de las mayores concentraciones volcánicas de todo el planeta. El territorio abarca más de 800 conos volcánicos, campos de coladas lávicas y las llamativas Pampas Negras, un desierto de ceniza que transporta a los visitantes a un paisaje casi lunar.
Los datos clave para entender la magnitud de esta reserva incluyen:
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Densidad volcánica excepcional: el área registra un promedio de 10,6 volcanes cada 100 kilómetros cuadrados, donde resalta el volcán Payún Liso con sus 3.780 metros de altura.
Fauna silvestre protegida: durante las excursiones resulta habitual avistar enormes tropillas de guanacos, choiques, zorros, maras y piches adaptados a la altitud.
Ingreso obligatorio con guía: para realizar el circuito turístico completo y recorrer las áreas protegidas de erupciones milenarias, las autoridades exigen contratar un guía profesional habilitado.
Cavernas subterráneas, volcanes por dentro y astroturismo
El menú de aventuras en Malargüe no se agota en la superficie; la región invita a explorar las profundidades de la tierra y la inmensidad del espacio exterior:
- Caverna de las Brujas: este sistema de cavidades subterráneas alberga espectaculares estalactitas y estalagmitas compuestas por rocas de origen marino. Los visitantes recorren los pasadizos equipados con cascos y linternas acompañados por guías especializados.
- Volcán Malacara: a diferencia de otros volcanes tradicionales, este complejo hidromagmático permite caminar por el interior de sus erupciones pasadas. El contacto entre el magma y el agua subterránea erosionó profundas cárcavas amarillas que cautivan a los fotógrafos.
- Planetario Malargüe y turismo astronómico: la escasa contaminación lumínica convierte a la ciudad en un polo de observación astronómica de vanguardia. Su planetario ofrece proyecciones interactivas y noches de observación con telescopios para contemplar constelaciones.
- Ruta gastronómica del chivito: la tradición culinaria local ostenta la marca de la Capital Nacional del Chivito. Los restaurantes del centro sirven exquisitos cortes a la llama acompañados por los mejores vinos del sur mendocino.
Ruta Provincial 222: el circuito de lagunas, pozos de agua y valles andinos
El recorrido turístico por el departamento de Malargüe se multiplica al tomar la Ruta Provincial 222 en dirección a la famosa estación de esquí Las Leñas. A lo largo de esta traza cordillerana, los viajeros encuentran formaciones geológicas de origen enigmático y espejos de agua cristalina.
Entre las paradas imperdibles del trayecto sobresalen:
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Laguna de la Niña Encantada: un pozo de agua turquesa alimentado por ríos subterráneos que se destaca por el contraste de sus rocas volcánicas.
Pozo de las Ánimas: dos enormes depresiones kársticas con agua en el fondo que impactan por sus dimensiones y su halo de misterio.
Valle Hermoso y Los Molles: postas cordilleranas ubicadas más hacia el oeste, ideales para desconectar entre praderas verdosas y picos nevados.
El corredor hacia el sur: los caminos que conducen al paso internacional Pehuenche regalan postas de alta montaña y vistas panorámicas impagables de la cordillera.






