Argentina resguarda lugares que, a simple vista, parecen escenarios de una película de ciencia ficción. Tanto la Puna como la estepa patagónica albergan paisajes que sorprenden a sus visitantes por sus formaciones inusuales y sus dimensiones imponentes.
A lo largo del país es posible encontrar una gran variedad de atractivos naturales. En este sentido, provincias como Catamarca, Jujuy, Salta y Chubut concentran algunos de los paisajes más extraordinarios, con escenarios que parecen sacados de otro planeta.
Descubrí los tres destinos increíbles de Argentina que parecen de otro planeta
Salinas Grandes: el espejo blanco del Noroeste
Entre Jujuy y Salta, el horizonte desaparece en una llanura de sal que encandila. Las Salinas Grandes ocupan una cuenca inmensa donde el blanco del suelo y el azul del cielo chocan con una fuerza visual impresionante. Lo más destacado de este desierto salino:
- Efecto espejo: Cuando llueve, una delgada capa de agua convierte el salar en un espejo perfecto que refleja las nubes, eliminando la línea del horizonte.
- Piletas turquesas: Los trabajadores locales extraen la sal en rectángulos perfectos que, al llenarse de agua rica en minerales, muestran un color turquesa intenso que contrasta con la blancura absoluta.
- Geometría natural: En la época seca, el suelo se resquebraja formando polígonos naturales, una trama perfecta que parece diseñada artificialmente.
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Bosque Petrificado Sarmiento: gigantes de roca en Chubut
Si los destinos anteriores te llevaron al espacio, el Bosque Petrificado de Chubut te transporta 65 millones de años hacia el pasado. En medio de la estepa árida y ventosa, descansan troncos de árboles colosales que el tiempo transformó en piedra sólida.
- Fósiles a cielo abierto: Podés ver ejemplares de más de 30 metros de largo donde el proceso de mineralización preservó hasta el último detalle de la corteza.
- Paisaje marciano: Los cerros que rodean el bosque muestran capas de colores ocres, rojos y grises, creando un entorno hostil y fascinante que remite a la superficie de Marte.
- Silencio milenario: Caminar entre estos gigantes caídos te permite dimensionar la historia geológica de la Patagonia, que alguna vez fue una selva húmeda y verde antes de convertirse en este desierto de roca.
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Campo de Piedra Pómez: el mar de rocas blancas en Catamarca
Caminar por el Campo de Piedra Pómez es lo más parecido a una misión tripulada a la Luna. Este desierto, situado a más de 3.000 metros de altura en la Puna catamarqueña, despliega miles de bloques de roca volcánica que parecen olas congeladas en el tiempo. Lo que hace único a este lugar es la acción climática:
- Esculturas del viento: Las ráfagas de la Puna tallaron la piedra pómez durante milenios, creando pasadizos y formaciones que cambian de sombra según la hora del día.
- Textura irreal: La roca es tan porosa y liviana que, a pesar de su tamaño monumental, parece espuma petrificada.
- Aislamiento absoluto: Al estar dentro de un área protegida con poco tránsito, el silencio es total, reforzando la sensación de estar en otro sistema solar.
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