El pueblo de Buenos Aires que combina playas de arena y bosque y compite entre los mejores del mundo

Seleccionada por la Secretaría de Turismo para representar a la Argentina en el certamen Best Tourism Villages 2026 de la ONU, esta localidad deslumbra con sus calles de arena, su bosque espeso y un modelo pionero de conservación.

La normativa ambiental de Mar de las Pampas limita las alturas de edificación y protege el bosque de pinos y acacias que rodea al poblado.

La normativa ambiental de Mar de las Pampas limita las alturas de edificación y protege el bosque de pinos y acacias que rodea al poblado.

En un tramo privilegiado de la Costa Atlántica bonaerense, a unos 380 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, existe una localidad que desafía la lógica de los balnearios tradicionales. Mar de las Pampas, dentro del partido de Villa Gesell, captó la atención internacional tras su postulación oficial para integrar el programa Best Tourism Villages 2026, la prestigiosa iniciativa de ONU Turismo que premia a los pueblos rurales y costeros que protegen su identidad, impulsan el comercio local y preservan el medioambiente.

Su filosofía de "vivir sin prisa" atrae a miles de veraneantes que buscan desconectar del estrés urbano entre playas vírgenes, aroma a pino y senderos naturales.

Calles de arena, bosque espeso y la mística del movimiento "Slow City"

A diferencia de las grandes ciudades balnearias caracterizadas por torres de cemento y un tránsito intenso, Mar de las Pampas impone regulaciones urbanísticas estrictas para resguardar su ecosistema de dunas, acacias y pinos marítimos:

  • Arquitectura integrada al paisaje: las construcciones de madera y piedra mantienen alturas bajas y se esparcen de forma espaciada entre los árboles, priorizando la sombra natural y el silencio.
  • Movilidad sustentable: las calles de arena invitan a desplazarse a pie o en bicicleta, restringiendo la circulación vehicular a velocidades mínimas para preservar la fauna local y la serenidad del entorno.
  • Playas de baja densidad: la amplitud de su franja costera permite disfrutar del mar sin aglomeraciones, garantizando espacios amplios para la lectura, el descanso y las caminatas al atardecer.
El programa Best Tourism Villages evalúa la preservación del patrimonio natural, la identidad comunitaria y el turismo responsable en balnearios de baja densidad.

El programa Best Tourism Villages evalúa la preservación del patrimonio natural, la identidad comunitaria y el turismo responsable en balnearios de baja densidad.

Gastronomía de autor, casas de té y el circuito de aldeas vecinas

La propuesta de Mar de las Pampas trasciende la clásica jornada de sol y mar. Cuando cae el sol tras la arboleda y las farolas rústicas iluminan el centro comercial de madera, la oferta gastronómica cobra protagonismo. Las casas de té escondidas entre los pinos tientan con meriendas de repostería artesanal y tortas de frutos rojos, mientras que los restaurantes de autor despliegan cartas especializadas en pesca del día, cazuelas de mariscos y pastas caseras maridadas con vinos nacionales.

Además, la ubicación de la villa permite conectar directamente con las localidades linderas del corredor costero:

  • Las Gaviotas: a pocos metros sobre la misma franja de bosque, destaca por sus apart-hoteles con vistas al océano y un ritmo aún más sereno.
  • Mar Azul: conserva la esencia más agreste del litoral y funciona como puerta de entrada para travesías 4x4 hacia la Reserva Natural Faro Querandí, un ecosistema protegido de 5700 hectáreas de dunas vírgenes.
  • Veredicto global en diciembre: el certamen de la ONU dará a conocer a los pueblos ganadores a finales de año, posicionando al balneario bonaerense en la vidriera mundial del turismo sustentable.

Guía práctiva para el viajero: cómo llegar y cuándo ir a Mar de las Pampas

Planificar la escapada a Mar de las Pampas exige considerar el acceso y la dinámica de sus temporadas de turismo:

  • Accesos desde Buenos Aires: los automovilistas deben tomar la Ruta Provincial 2 hasta Dolores y empalmar con la Ruta Provincial 11 (Camino de la Costa) hasta el kilómetro 420. Quienes viajan en micro arriban a la terminal de Villa Gesell, desde donde parten servicios locales y taxis hacia el pueblo.
  • Mejor época para la visita: durante el verano, el mar y las temperaturas cálidas invitan a disfrutar de las amplias playas, aunque registra mayor ocupación. La primavera y el otoño brindan jornadas templadas, bosque perfumado y tarifas amables para quienes buscan máxima privacidad y descanso reparador.

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