Cada 31 de diciembre surge la misma pregunta y no falla: ¿qué país recibe primero el Año Nuevo? La respuesta apunta directo al Pacífico. Los primeros festejos del planeta se dan en islas ubicadas junto a la línea internacional de cambio de fecha, especialmente en Kiribati y Samoa, dos Estados insulares que lideran el calendario mundial.
Estas islas quedan aproximadamente a mitad de camino entre Hawái y Nueva Zelanda y ocupan una posición clave: se ubican del lado “adelantado” de la línea que separa un día del siguiente.
Qué es la línea internacional de cambio de fecha
El planeta necesita un punto de referencia para marcar el inicio de cada día. Esa función la cumple la línea internacional de cambio de fecha, un límite imaginario establecido en 1884 que separa dos fechas consecutivas del calendario, según explica la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).
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En términos generales, la línea sigue el meridiano 180° de longitud, que va de polo a polo. Al cruzarla hacia el oeste, el calendario avanza un día; al hacerlo en sentido contrario, retrocede. Por eso, cruzarla equivale —al menos en los papeles— a viajar en el tiempo.
Por qué la línea no es recta
Aunque suele representarse como una línea vertical perfecta, en la práctica la línea internacional de cambio de fecha zigzaguea. Se adapta a fronteras políticas y acuerdos regionales para evitar que países o archipiélagos queden partidos en dos días distintos.
Ese trazado irregular explica por qué algunas islas del Pacífico celebran el Año Nuevo antes que otras que, en el mapa, parecen estar más al oeste.
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El caso clave de Kiribati
Kiribati ofrece uno de los ejemplos más claros de cómo la política también ordena el calendario. Hasta mediados de los años 90, la línea internacional dividía al país en dos fechas distintas: mientras algunas islas vivían en un día, otras ya estaban en el siguiente.
Para evitar problemas administrativos y económicos, el país impulsó un corrimiento de la línea hacia el este. Así logró que todo su territorio compartiera el mismo día calendario y, de paso, se aseguró el título simbólico de ser uno de los primeros lugares del mundo en recibir cada Año Nuevo.
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